Fue la boda esperada del año. El fin de semana, Pedro Rosemblat y Lali Espósito dieron el sí en una ceremonia reservada sólo para su núcleo más íntimo.
Para poder sostener la privacidad que tanto buscaron, prohibieron el uso de celulares a los invitados y al día siguiente, fueron los novios los que se ocuparon de compartir unas pocas fotos oficiales para satisfacer la curiosidad general.
Y entonces, aparece un pequeño detalle.
Ahí se vio que Pedro había elegido un traje color beige, de corte cruzado y estilo oversize que muchos criticaron. Pero él, lejos de poner el foco en los malos comentarios, eligió contarle a todos, la historia que había detrás de su look.
"Yo era oficialmente joven, apenas había terminado el colegio y trabajaba en un local de ropa cuyo diseñador era un pibe que tenía 23 años, mucho talento y una onda imposible de imitar. Se llamaba Mati. Pasó el tiempo, yo empecé a trabajar en los medios y él abrió su propia marca: se llama Carbone", empezó Pedro en sus historias en las redes.
Sobre el final, fue directo a las críticas negativas con palabras que resumen todo: "No se trata únicamente del color o de la tela, sino del trato. Me hizo sentir como si yo fuera un piloto de Fórmula Uno, un modelo de alta costura, el goleador del Calcio. Disfruté, reí, bailé y cada vez que me cruzaba un espejo pensaba: "¡Ya hermano, mirá lo que es esto". No es un traje, es un Carbone. Las medias me las compró mi mamá".
Así, cerró de manera definitiva cualquier espacio para opinión negativa.
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