TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Poeta caníbal: el periodista que miró al monstruo a los ojos

HBO Max estrenó una docuserie sobre José Luis Calva Zepeda, el femicida que conmocionó a México en 2007
una de las historias más oscuras de méxico, la del caníbal de la guerrero, llegó a hbo max

Por Redacción

Hay un nuevo “true crime” entre nosotros. HBO Max acaba de estrenar “Poeta caníbal”, una serie documental de tres episodios que revisita uno de los casos criminales más perturbadores de la historia reciente de México: el de José Luis Calva Zepeda, el hombre que la prensa bautizó “el Caníbal de la Guerrero”.

Calva Zepeda se presentaba como poeta, actor y taxista, y durante años llevó una doble vida en la Colonia Guerrero, un barrio popular de la Ciudad de México. En octubre de 2007, cuando la policía encontró en su departamento los restos de la mujer con la que mantenía una relación, el país descubrió lo que había detrás de esa fachada. Hubo detención, cobertura frenética, apodos que se volvieron titulares, y una muerte en prisión pocas semanas después que dejó al caso sin juicio y lleno de preguntas.

Una de las pocas personas que logró sentarse frente a él fue Luis Brito, reportero de investigación. En 2007 lo entrevistó en la cárcel durante una media hora y publicó apenas una parte de aquella conversación. Casi dos décadas más tarde, esa entrevista, que costó mucho recuperar, es el punto de partida de la serie, y Brito es su voz central: recorre otra vez los espacios del caso, vuelve sobre su propia cobertura y la confronta con lo que hoy se sabe.

“Para mí fue muy duro, en todos los sentidos”, contó Brito a EL DÍA. “No sólo por el tipo de caso, sino también por el tiempo que pasó”. El trabajo de reporteo fue arduo. Hubo que encontrar testimonios clave veinte años después, cuando muchos de los funcionarios y miembros de las instituciones involucradas ya estaban retirados, no se los podía localizar o habían muerto. Hubo también un proceso largo para lograr que se desclasificaran los expedientes judiciales, algo que el equipo finalmente consiguió.

“No es que hubiera una voz diciéndole: cuando se ponga la luna menguante, matá”

Pero lo más difícil, admitió, fue lo personal: releer todo con otros ojos. “En 2007 la prensa en general se enfocó mucho en el fenómeno de un asesino serial en la Ciudad de México, algo inusual”, explicó. “Ahora, cuando enfrentás los testimonios que quedaron en los expedientes, las declaraciones ministeriales, lo que aparece es alguien que ejercía una violencia de género tremenda hacia sus parejas, hacia las víctimas, hacia las mujeres a su alrededor. Verlo en papel veinte años después, con tanto detalle, es algo fuerte de confrontar”.

Ese cambio de mirada es el eje de la serie. En 2007 la palabra feminicidio no formaba parte de la cobertura. Ni siquiera existía como figura penal en México, donde casos como este se juzgaban como homicidio agravado. Brito no reniega del trabajo de entonces (“no es que en 2007 la prensa fuéramos irresponsables”), pero reconoce que la visión es otra. Al desarrollar la investigación con el productor y el director de Ánima, la preocupación fue clara: “que no se cayera en una apología de un asesino de mujeres. Había que trabajar muchísimo el tratamiento, y desde mi punto de vista se consigue”.

Del lado de la plataforma, Esteban Vidal, productor ejecutivo de HBO Max y manager de desarrollo y producción de contenidos no ficcionales, explicó que el caso ya estaba “en el radar” como posible proyecto, pero que lo que lo volvió urgente fue el nivel de acceso que traía Ánima. Además de Brito, la serie suma a familiares de las víctimas, personas vinculadas al caso y un testimonio inédito: el del presunto cómplice de Calva Zepeda, que habla desde prisión por primera vez en veinte años. “Era un caso con muchas preguntas que habían quedado sin resolverse en 2007”, dijo Vidal. “Apareció la oportunidad de volver a la historia con sus protagonistas y tratar de responderlas”.

Una historia con silencios

¿Se puede responder algo cuando el acusado murió sin juicio? Para Brito, la posición de Calva Zepeda está en aquella entrevista, porque las preguntas fueron directas. Y el resto se fue completando con la investigación, aunque, como en cualquier crónica, mucho quedó afuera: “Tendría que ser una serie de veinte capítulos”. La conclusión, de todos modos, es nítida. Lo que hubo fue violencia de género, y no una fuerza misteriosa. “No es que hubiera una voz diciéndole: cuando se ponga la luna menguante, matá”, ironizó.

Vidal sumó otro elemento que la serie pone sobre la mesa: los escritos del propio Calva Zepeda, incluidas las cartas que escribió antes de morir, junto con análisis psiquiátricos y psicológicos. “Nunca hay una respuesta categórica, pero el documental pone bastantes elementos novedosos y de primera fuente que ayudan a entender la mente de este personaje y, sobre todo, el contexto que propició los crímenes”.

“Las fallas, las carencias, la indolencia, la flojera institucional abonan a este tipo de cosas”

Ese contexto es, quizá, lo más inquietante de “Poeta caníbal”. Ante la pregunta de si entender el caso y explicar al asesino tranquiliza o, por el contrario, confirma que el horror vive al lado nuestro, Brito eligió señalar al sistema. “Las fallas, las carencias, la indolencia, la flojera institucional abonan a este tipo de cosas”, dijo. Desde entonces hubo leyes nuevas, mecanismos de protección y mucha presión social, pero las fallas que se veían en los años noventa y en la primera década de este siglo siguen ahí. “Es muy cotidiano escuchar casos de violencia de género en los que la autoridad no le hizo caso a la familia cuando fue a denunciar, en los que ya había antecedentes y no se hizo nada. Y no hablamos sólo de policías, jueces y fiscales. Es el sistema el que falla, en general”.

Veinte años después, el apodo sigue dominando la memoria pública. La apuesta de la serie es correr el foco del monstruo y ponerlo sobre las mujeres que no fueron escuchadas.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD
' + '

' + safeMsg + '

' + '' + ''; function close() { overlay.classList.remove('qp-visible'); setTimeout(function () { overlay.parentNode && overlay.parentNode.removeChild(overlay); }, 200); } overlay.querySelector('.qp-modal-btn').addEventListener('click', close); overlay.addEventListener('click', function (e) { if (e.target === overlay) close(); }); document.addEventListener('keydown', function onKey(e) { if (e.key === 'Escape') { close(); document.removeEventListener('keydown', onKey); } }); document.body.appendChild(overlay); // Trigger reflow for transition overlay.offsetHeight; overlay.classList.add('qp-visible'); } if (document.readyState === 'loading') { document.addEventListener('DOMContentLoaded', show); } else { show(); } } catch (e) { /* fail silently */ } })();