TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Poli está de vuelta: “En La Plata encontrar gente que se sume no es difícil cuando tenés una idea y tenés ganas”

Tras 8 años en los que pensó que no volvería a tocar, la cantante y compositora de Sr. Tomate regresa en formato trío: ya grabó un disco y prepara otro. Se presentan en la Ciudad este sábado
Poli con su nueva banda, con la que regresa a la música tras 8 años de silencio

pgaray@eldia.com

Poli está tocando de vuelta. Natalia Politano era la cantante y compositora de los inclasificables Sr. Tomate: una banda que, escribió alguna vez Francisco Lagomarsino en El Día, “tiene ganas de sonar con ritmos salseros, pero no puede; su ciudad no los deja. Los años entre el smog y los adoquines grises de La Plata terminaron por cincelar en ellos un perfil ciclotímico, tan optimista como sombrío”. Esa música hecha de contradicciones se juntaba con las palabras de Poli, letras escritas en el llano, sin necesidad de inflar el lenguaje para hacerlo explotar, para forjar una de las bandas fundamentales del indie platense.

Pero un día, hace 8 años, Poli desapareció de los escenarios. Dejó la música. Ahora, casi una década más tarde, está volviendo, con Jai-Yia, trío (lo completan Martín Murphy y Julián Rossini) que nació en 2018 y quedó suspendido en el tiempo cuando Poli colgó la guitarra. Su formación había sido un intento de seguir expandiendo fronteras: “Siempre la pensé como una banda de sonido para sostener otros lenguajes: no solo una banda de rock, sino que desde ahí se abran puertas para trabajar otras cosas”, cuenta Poli, y revela que hasta había soñado con que fuera una especie de banda fantasma, “que aparecía en un recital sin avisar, en el medio de bandas tocando, sin que nadie entendiera mucho qué pasaba”.

“Me imaginé muchas cosas para Jai-Yia”, relata. Pero para que se concretaran los primeros proyectos con el trío hubo que esperar hasta este 2026: un disco, “El desvelo”, acompañado de un cortometraje fantástico sin diálogos y un primer capítulo de una historieta que agrega “la poesía” al corto. Todo esto se presentará este sábado, en Ciudad de Gatos (17 y 71).

“En esta ciudad estamos plagados de personas que hacen de todo: encontrar gente que se sume no es difícil cuando tenés una idea y tenés ganas de que se haga. Y tiene que ver con eso: me gusta trabajar en grupo, en equipos, me gusta romper las estructuras, me aburre hacer siempre lo mismo, aunque lo he hecho. Así que tenía que ver con eso: hacer algo que no tenga paredes ni techos, que vaya para donde vaya. Y ahora salió esto, pero no sé para qué lado vamos a ir, la verdad: me gustaría que se pueda hacer todo lo que flashe, y que el único limitante sea el dinero, no las ideas. El dinero, después, vemos cómo lo conseguimos”, lanza.

LA BRUMA

Son los primeros recitales para Poli después de 8 años de silencio musical. La muerte de su pareja la golpeó profundo, y “algo se me desacomodó, o se me acomodó para otro lado… No sé. Algo me pasó, y tengo la noción de un tiempo diferente, en el que no sé bien qué hice: hice de todo pero no sé bien qué hice. Perdí bastante la noción del tiempo. Ocho años es un montón, pero para mí pasaron 2 años”.

En ese tiempo, “dejé de tocar”, cuenta. “Ni siquiera en casa tocaba la guitarra. Cuando alguien me insistía que tocara, no me acordaba. No me acordaba canciones que había tocado cientos de veces. Estaba negada, no quería tocar, me pasaba eso. Y la música es algo que hacía desde hace más de 20 años sin interrupción: toda mi vida estaba relacionada a la música, la producción, grabar, hacer una gira, producir un recital”.

Fueron años de estar “metida para adentro”. Laburó en gastronomía, “estaba metida en otro mambo”. Pero aunque no tocaba, el arte seguía latiendo. “Desde otro lugar”, dice. “Miraba películas en mi habitación, me compré un cañón, miré muchas películas. Leí mucho. Y aunque no tocaba, nunca dejé la escritura. No canciones, pero sí escribir, siempre estuvo esa necesidad. Y empecé a dibujar, tomé clases de pintura”. Por no tocar, cuenta además, “me conecté con la música desde otro lugar: escuché mucha música, algo que no me había pasado antes, no escuchaba tanta música, estaba más metida en componer”.

Descubrió, relata esos años nebulosos, música nueva y música vieja, y sonó en esa época música de cuando era adolescente, los Doors, música experimental, Laurie Anderson, Sumo, King Crimson, Charly, Suárez, la movida noventosa. “La música que me formó, que me formateó, donde yo estaba como público hasta que empecé a participar”. Eso fue ya en La Plata: nacida en Oriente, un pueblo bonaerense, Poli vino a la Ciudad a estudiar Diseño y Comunicación Visual, y aquí formó primero Círculo de medianoche y después Sr. Tomate.

EL REGRESO

El regreso a los escenarios fue parte de un proceso más grande. Implicó “animarme”, reconoce. “Creo que era obvio que ese proceso iba a decantar en que iba a seguir tocando. Te van cayendo fichas, yo estaba de duelo, y ya había pasado. Pero yo, en ese momento, pensé que no iba a tocar nunca más, pensé que ya estaba, que lo que había armado había terminado: había estado muy bien, pero ya está, no era necesario, estaba conforme con lo hecho y eso era lo que iba a aportar al mundo, hasta ahí”.

La vuelta fue, de hecho, de a poco y con muchas dudas. “No sabía qué iba a hacer, no sabía si iba a seguir tocando, no tenía ni idea”, cuenta. Se subió al escenario por primera vez, otra vez, en Quequén, sola con la guitarra. “Me sentí bien, pero algo tímida”. Se soltó un poco más la segunda vez, en La Plata, “ya ahí estaba distinta, más conectada”.

“Siempre pensé a Jai-Yia como una banda de sonido para sostener otros lenguajes: no solo una banda de rock, sino que desde ahí se abran puertas para trabajar otras cosas”

Y en el camino “me empecé a juntar con los compañeros de Jai-Yia: nos juntábamos, tomábamos mate mientras escuchábamos lo que habíamos grabado… Y a mí me encantaba, en ese momento me había parecido una formación muy interesante para profundizar. Y me parecía que las letras iban hacia algo más sintético, más profundo: como si hubiera encontrado una manera de escribir en la que me sentía muy cómoda. Después de casi 10 años me encontré con eso, y con amigos que tenían ganas de tocar”.

“Yo no prometía nada”, reconoce igual, entre risas. “Dudaba. Pensaba: ‘Si me meto otra vez en esta, me conozco, me entusiasmo, y no sé si estoy para esta…’ Hasta que nos juntamos a ensayar, y fuimos a grabar a una sala, para ir entrando en confianza con la obra. Cuando volvimos a tocar, me di cuenta de que ya había pasado toda esa nube, y que estaba para empezar de vuelta. O para seguir, no sé”.

Grabaron un disco. Filmaron un corto. Hicieron una historieta. Y ya preparan “El desvelo II”. Poli volvió a tocar, y con la polenta de siempre, como si el tiempo no hubiera pasado. “Un día me fui, y otro día volví, dije ‘acá estoy’, fue un poco así”.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD
' + '

' + safeMsg + '

' + '' + ''; function close() { overlay.classList.remove('qp-visible'); setTimeout(function () { overlay.parentNode && overlay.parentNode.removeChild(overlay); }, 200); } overlay.querySelector('.qp-modal-btn').addEventListener('click', close); overlay.addEventListener('click', function (e) { if (e.target === overlay) close(); }); document.addEventListener('keydown', function onKey(e) { if (e.key === 'Escape') { close(); document.removeEventListener('keydown', onKey); } }); document.body.appendChild(overlay); // Trigger reflow for transition overlay.offsetHeight; overlay.classList.add('qp-visible'); } if (document.readyState === 'loading') { document.addEventListener('DOMContentLoaded', show); } else { show(); } } catch (e) { /* fail silently */ } })();