Hay un portazo que lleva casi un siglo y medio resonando sobre los escenarios. Es el que da Nora Helmer al final de “Casa de muñecas”, cuando abandona a su marido, a sus hijos y el hogar en el que ha descubierto que vivía como una muñeca. Henrik Ibsen escribió aquella escena en 1879 y convirtió la partida de su protagonista en uno de los finales más célebres y revolucionarios de la historia del teatro. Ahora César Palumbo vuelve sobre aquella puerta, pero plantea un interrogante todavía más elemental: ¿por qué se fue?
La pregunta da título a “¿Por qué Nora se fue de casa?”, la nueva versión y puesta en escena del actor, dramaturgo y director platense, que se estrenará el sábado 10 de octubre a las 20 en El Altillo del Sur, 1 casi 67.
El punto de partida es “Casa de muñecas”, aunque en el camino que llevó a Palumbo hasta esta nueva obra resulta fundamental “Querido Ibsen: soy Nora”, la relectura de Griselda Gambaro en la que la protagonista se encuentra con su propio autor para discutir con él.
Estrenada en 1879 en Copenhague, “Casa de muñecas” presenta el aparentemente perfecto hogar burgués de Nora y Torvaldo Helmer. Pero ella guarda un secreto: años antes obtuvo a escondidas un préstamo para financiar un viaje que podía salvar la vida de su marido y, para conseguirlo, falsificó la firma de su padre.
Cuando Krogstad, acreedor de aquella deuda, amenaza con revelar lo ocurrido, Nora espera que Torvaldo comprenda su sacrificio. Sin embargo, al conocer la verdad, él se preocupa antes por su reputación y el posible escándalo.
Nora comprende entonces que primero vivió bajo las decisiones de su padre y después bajo las de su marido, siempre tratada como una “muñeca”. Decide abandonar su casa y aquel portazo, escandaloso para la sociedad del siglo XIX, terminará convirtiéndola en un símbolo de emancipación y dejando abierta una pregunta que todavía resuena: ¿por qué se fue?
Más de 130 años después, Griselda Gambaro volvió sobre aquella historia. En “Querido Ibsen: soy Nora”, escrita en 2012 y estrenada al año siguiente en el San Martín, la dramaturga argentina convirtió al propio Ibsen en personaje y permitió que Nora se enfrentara con su creador. La protagonista ya no discute solamente con Torvaldo: cuestiona también aquello que su autor escribió para ella e intenta apropiarse de su propia voz.
La génesis de “¿Por qué Nora se fue de casa?” se remonta precisamente al estreno de la obra de Gambaro. En 2013, Palumbo llamó a la dramaturga para felicitarla y ambos conversaron sobre Nora y las razones de aquella relectura. Después leyó su texto y regresó al original de Ibsen.
“Esa charla con Gambaro, la lectura de su libro y la relectura de ‘Casa de muñecas’ me llevó a tomar la osada decisión de realizar esta versión”, explica.
El resultado llega ahora a El Altillo, aunque sin reproducir literalmente ninguna de las dos obras. Palumbo imagina a un grupo de intérpretes que ensaya, prueba y analiza las situaciones de “Casa de muñecas” para volver sobre el interrogante central: ¿por qué Nora no se quedó?
Tampoco habrá una única Nora ni una única Cristina, su amiga. Los personajes y las situaciones se multiplican mientras los intérpretes observan desde el presente aquella historia escrita en el siglo XIX y los conflictos que Ibsen planteó entonces, muchos de los cuales continúan en discusión casi un siglo y medio después.
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