Che, Adelita, vos que sos tan chupacirio y andás buscando novio, tengo la solución.
¿A cambio de qué, Susy? Vos no hacés nada gratis.
¡Me extraña, araña! ¿No somos amigas? Hoy por ti, mañana por mí.
¿A ver? ¿De qué se trata? Largá el rollo.
¿Oíste hablar del “cura Tinder”?
¿Cura Tinder?! ¡No! ¡Ni idea! ¿Quién es?
Un curita español, Fernando Cuevas, del Opus Dei, que hace 15 años une en matrimonio a católicos vía WhatsApp. Ya unió a 1.280 solteros.
¡Me estás jodiendo! ¿Un cura casamentero?
Como oíste. Eso sí. Hay algunos requisitos insalvables.
¿Cómo cuáles? ¿Certificado de bautismo, de primera comunión, de confirmación?
Primero, tenés que ser mayor de 25, eso lo recontra cumplís sobradamente, Adelita.
No te hagas la graciosa, Susy. Seguí. ¿Qué más?
Algo que certifique que vas a misa todos los domingos, llueva o truene.
Tendré que pedirle una constancia a mi cura amigo. Seré curiosa, ¿dónde vive ese Cura Tinder?
Su base de operaciones es Valencia, pero recibe pedidos de un montón de países de habla hispana, incluso Argentina.
¿Y cómo arma las parejitas el Roberto Galán clerical?
Te manda una ficha, una especie de formulario, que tenés que llenar.
¿Con qué datos?
Te leo: “Nombre, edad, estatura, aficiones, virtudes, carencias, estudios, dificultades personales y grado de compromiso con la Iglesia”. Preferiblemente, que ambos vivan en la misma ciudad.
Bastante cuestionables esos requisitos…
¿Por?
Altura, por ejemplo. Si sos muy lunga o un tapón ¿quedás arafue? Injusto. Y en cuanto a las “virtudes”, es fácil inventarse unas cuantas. Demasiado subjetivo, ¿no te parece?
Un detalle que me llamó la atención. Se fija que el hombre sea más alto que la mujer.
Ridículo. Machirulo. ¿Y no te pide foto?
Sí, pero recién cuando “machea” a dos compatibles. Ahí sí, les manda fotos a ambos.
No sé si me animaría, che. Es casi una cita a ciegas. Y digitada por un tercero según su criterio. Raaaaaroooooo…
¿Y las parejas que armó hasta ahora, funcionaron?
En su mayoría, él dice que sí. La tasa de divorcios es casi nula.
Mmmmmmmm… No sé. ¿Qué obtiene a cambio? ¿El diezmo?
Sólo la satisfacción de unir solos y solas.
¿Y no une a “solos con solos” y a “solas con solas”? ¿Los gay no cuentan?
Para él, no. Sólo los tradicionales entre heteros. ¿Por qué preguntás, Elbi? ¿Vos sos gay y no nos contaste?
No, pero me jode que el Cura Tinder no los incluya en su celestinazgo. Atrasa.
Pensé que te podría interesar, Adelita. Sorry.
Gracias, Susy. La intención es lo que vale. Pero prefiero tirar mis propias redes en el súper. Mirar los carritos de los tipos que van solos es un buen termómetro para el avance. El pasillo de los vinos es un excelente coto de caza.
Me diste ganas. ¡Mozo! ¡Una copa de rosado dulce de la casa para todas, please! ¡Chin, chin!
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