“Rocky”, el clásico del boxeo que se convirtió en un éxito de taquilla y que llevó a la fama mundial a Sylvester Stallone, está por cumplir 50 años de vigencia. La película, estrenada en 1976, no solo logró conquistar a Hollywood coronándose con el Óscar a Mejor Película, sino que se ganó algo mucho más importante, al público, transformando para siempre la vida del actor y logrando convertirse en una verdadera franquicia, con nueve películas y obras de teatro.
Pero “Rocky” no fue un éxito casual, sino todo lo contrario. Nació de la desesperación del propio Stallone, que al igual que Rocky Balboa, estaba quebrado y buscando abrirse un camino en la Meca del Cine.
El nacimiento de un ícono
La génesis de “Rocky” se consolidó la noche del 24 de marzo de 1975, cuando un desconocido Stallone presenció el combate entre el legendario campeón Muhammad Ali y el boxeador Chuck Wepner quien, contra todos los pronósticos, resistió quince asaltos e incluso logró derribar al gigante. Esta demostración de coraje y dignidad frente a la adversidad encendió la chispa creativa del actor, quien vio en esa pelea la metáfora perfecta de la lucha humana.
Viviendo en la absoluta pobreza y con su esposa embarazada, Stallone tomó sus propias frustraciones, miedos y esperanzas y redactó, en sólo tres días y medio, un guion que cambiaría su vida.
El personaje de Rocky Balboa nació no solo como un homenaje a campeones como Rocky Marciano, de quien heredó el nombre, sino como un reflejo del propio Stallone: un hombre marginado que buscaba desesperadamente una oportunidad para demostrar su valor.
Pero el resultado final de la película que hoy conocemos llevó tiempo y varias reescrituras, lo que permitió darle más profundidad a la historia del protagonista.
Lo que es más, Stallone estaba tan involucrado en este proyecto que hasta su propio perro formó parte de la filmación. Butkus, un imponente bullmastiff fue adoptado por Sylvester en 1969 y se convirtió en su compañía incondicional durante sus años de extrema miseria en Nueva York, compartiendo una precaria habitación.
La desesperación económica golpeó tan duro al artista que, previo al éxito de “Rocky” y al no tener dinero para alimentar a un animal de sesenta kilos, tomó la dolorosa decisión de venderlo por apenas cuarenta dólares. Stallone confesó más tarde que ese fue el peor día de su vida.
Sin embargo, el destino cambió pocas semanas después cuando logró vender el guion de su película. Con el dinero del adelanto en mano, el actor regresó a buscar al comprador, quien le exigió quince mil dólares para devolverle a su perro. Stallone pagó sin dudarlo, asegurando que valía cada centavo.
Pero el giro en la historia del can estaba aún por verse, ya que, debido a las restricciones presupuestarias de la filmación, el actor debió incluir a Butkus en la cinta, quedando para siempre inmortalizado en la pantalla grande.
La vuelta a los cines y el detrás de escena
De cara a los 50 años de la cinta, que se cumplirán el próximo 12 de noviembre, se realizarán distintas celebraciones. Una de ellas será el estreno de la biopic “I Play Rocky”, que mostrará los momentos más críticos y determinantes de la vida de Sylvester Stallone.
Dirigida por Peter Farrelly y protagonizada por el joven actor Anthony Ippolito, la cinta llegará a los cines a finales de este mes y se centrará en la tenacidad y el espíritu inquebrantable de Stallone para salir adelante frente a la adversidad.
Previo a este estreno, el público de distintas generaciones podrá disfrutar “Rocky” en la pantalla grande. Cines de todo el mundo, en el que también se incluyen las salas locales, pondrán en escena la cinta restaurada en 4K.
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