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Tinto Brass: el transgresor rey del erotismo italiano

Brass, director de “Calígula”

Por Redacción

El rey del cine erótico italiano Tinto Brass, que solía presentarse como el cineasta “más censurado de todos los tiempos”, murió este miércoles a los 93 años. Sus películas eróticas y sexuales siempre sufrieron las mutilaciones de los jueces de la moral mientras pellizcaban a la sociedad de los 70, como su película más recordada y turbulenta, “Calígula”.

Nacido en Milán en 1933, en plena era fascista, Giovanni Brass se interesó por el arte desde chico. El cine entró por sus ojos de niño, no con clásicos, sino con el cartel de “San Giovanni decollato” (1940) del cómico Totò. La idea de dedicarse al Séptimo Arte empezó así a rondarle por la cabeza hasta que se lanzó a escribir un guión de una poesía de Prevert y presentarlo en la Cinémathèque de París, lo que le hizo llegar a una capital sacudida por la “Nouvelle Vaugue”, donde entró en contacto con François Truffaut y Jean-Luc Godard.

Su carrera arrancó trabajando como montador en la Cinémathèque -su primer encargo fue un documental de Joris Ivens sobre Chagall- hasta que un día la directora le avisó de que alguien le esperaba en la recepción para conocerle. Era Roberto Rossellini. Tinto colaboró con el maestro del Neorrealismo hasta que se lanzó a rodar su primera película: “Chi lavora è perduto” (1963).

No era una película erótica aunque ya sufrió censura en aquella que ya desde su título (“Quien trabaja está perdido”) mostraba el espíritu transgresor del cineasta. Lo que siguió fue una etapa haciendo cine de vanguardia, hasta “Salon Kitty”, de 1975, el inicio de su enfoque en el erotismo, un tema que de todos modos estaba presente en sus anteriores películas. El realizador enseguida expresó su interés por reflejar el mundo del sexo -la censura mutiló 29 de sus 30 películas- con la intención de exhibir al “hombre de verdad” desde sus pulsiones más íntimas, también a los más poderosos. De hecho, “Salon Kitty” y “Calígula” formaba parte de una trilogía sobre sexo y poder que nunca terminó.

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