Mientras el mundo se prende fuego y los termómetros marcan récords, contra todo pronóstico el público del hemisferio norte se refugia en el cine. La temporada de verano boreal cerró con 4.600 millones de dólares recaudados en Estados Unidos hasta el 31 de agosto, un 26,1% más que en 2025, y la consultora Rentrak calcula que con el feriado del Día del Trabajo estadounidense el número trepará a 4.759 millones: apenas por encima del verano récord de 2013. La letra chica también existe, claro. Este año el período abarcó 130 días contra 123, y si se descuentan la inflación y el precio de las entradas, la asistencia sigue muy por debajo de los niveles prepandemia. Aun así, para una industria maltratada por el covid, las huelgas y el streaming, es el mejor verano en siete años.
El mérito mayor tiene nombre y traje rojo. “Spider-Man: Un nuevo día” viene de encadenar seis fines de semana consecutivos como número uno, una hazaña que en esta década solo había conseguido “Avatar: el camino del agua” (2022). La cuarta película en solitario de Tom Holland sumó otros 18 millones el último fin de semana —Sony proyecta 23,3 para el feriado de cuatro días— y ya acumula 2.400 millones en todo el planeta: es la más taquillera del año, la segunda del género superheroico en la historia y la cuarta de todos los tiempos, por encima de “Titanic”.
Lo notable es que lo consiguió en el peor momento posible para los superhéroes. En junio, “Supergirl” se estrelló con 126 millones globales sobre un presupuesto de 180 y una pérdida estimada de 120 para Warner. Pero el arácnido siempre jugó su propio partido: la de Sam Raimi fue, en 2002, la primera película en superar los 100 millones en un fin de semana de estreno doméstico, y “No Way Home” fue el gran éxito de la pandemia. Marvel va a querer leer esto como buen augurio para “Avengers: Doomsday”, que llega en diciembre. Sería un error: el éxito de Spider-Man es intransferible.
NOLAN, EL TERROR BARATO Y LAS FRANQUICIAS CANSADAS
Firme en el segundo puesto durante casi toda la racha del trepamuros, “La Odisea” de Christopher Nolan lleva 1.630 millones, más de mil de ellos fuera de Estados Unidos: nadie alcanzaba esa marca internacional desde “Avatar” (2009). Es, además, la película prohibida para menores más taquillera de la historia. Mientras Nolan convierte a Homero en un fenómeno masivo, Steven Spielberg pinchó con “Disclosure Day” (241 millones) y Ridley Scott fracasó con “La guerra de los últimos”.
La otra gran noticia llegó desde abajo. “Obsession”, rodada con 750 mil dólares por un veinteañero formado en YouTube, terminó con 505 millones y es el film original más exitoso de la década; “Backrooms”, con 10 millones de costo, se convirtió en el mayor éxito de A24. La contracara son las franquicias exprimidas: “Minions & Monsters”, “The Mandalorian and Grogu” y la “Moana” en carne y hueso quedaron lejísimos de lo esperado, y la comedia original volvió a no hacer reír a nadie en la boletería. Moraleja: el público vuelve al cine en masa, pero necesita una razón para hacerlo.
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