“Una sube al escenario y es un conejillo de indias, a ver qué pasa… Si vos errás, tenés que bancarlo. Y yo siempre digo que soy una artista de riesgo, siempre pruebo nuevas cosas, me gusta tirarme a la pileta, es una manera de crecer, de sentirse libre, de hacer lo que una quiere”: así se define Valeria Lynch, que tras 50 años de carrera sigue buscando, sigue probando.
Y con todas las canciones que ha creado en ese camino llegará al Hipódromo de La Plata el 5 de septiembre. A cantar las canciones de siempre, “Qué ganas de no verte nunca más”, “Mentira”, “Como una loba”, “Señor amante”, pero también algunas nuevas. “Acabo de grabar una versión de ‘Me amas y me dejas’, de Sandro”, avisa Valeria, en diálogo con EL DIA. Y cuenta que “me gusta que ahora uno puede ir sacando temas en las plataformas, sin apuro. Grabo cuando tengo ganas y cuando tengo un buen material para grabar. Y al no tener un sello multinacional, estoy más distendida: no dependo de nadie, estoy muy contenta, es como liberarse. Yo ya tuve la multi, ya pasé por esa experiencia, y en este momento está buenísimo poder hacer lo que una quiera”.
Lynch no sube así al escenario solamente con los clásicos. Pero los clásicos van a estar, claro. Es que “la gente los recibe como si fueran un estreno cada vez”, dice. Entonces, “yo los canto de esa manera: cuando me subo al escenario canto como si cantara ‘Mentira’ por primera vez, porque veo las caras de la gente y pienso que no tengo derecho a hacerlo de taquito. Que podría hacerlo. Pero no me sale, yo canto con las mismas ganas que cuando tenía 20 años”.
Por eso no va a faltar en el Hipódromo “Me das cada día más”, tema que sonó particularmente durante la reciente fiebre mundialista y que, dice Valeria, no puede faltar nunca en el setlist “porque me matan”.
“Esa canción nació con el Diego, y la película ‘Héroes’, y después ya se convirtió en parte de la gente. Pero no dejo de cantarla nunca”, dice, y adelanta que “de hecho, va a cerrar el show que hago en el Hipódromo, es el último bis”.
A La Plata vuelve con todas esas canciones que ya son parte del cancionero popular argentino, a pesar de que, hace dos años, había dicho que se despedía de los escenarios. “En 2024, antes de hacer los Gran Rex, se me puso en la cabeza que quería estar con mis nietos, que quería ver qué pasaba, quizás dejaba… Pero los primeros que me dijeron que estaba loca son mis hijos. Que encima, trabajan conmigo, habrán pensado que se terminaba…”, cuenta aquellos días.
“Pero”, sigue, “me fue muy bien con los Rex y desistí, me lo saqué de la cabeza: así como lo pensé y lo dije, así como pensé que era realmente lo que quería, después me di cuenta que no. No me imagino sin subirme a un escenario, hasta que me dé el cuero voy a seguir”.
“Es que la música es mi forma de comunicarme, es mi conexión con el mundo. Desde los 14 años estoy haciendo esto, desde esa edad sabía lo que quería hacer, y pude vivir de mi vocación. Me fue mucho mejor de lo que me imaginaba, ha pasado de todo en casi 60 años…”, afirma. “Yo miro para atrás y digo ‘tarea cumplida’, tengo la suerte y el privilegio de seguir manteniéndome viva en este mundo del espectáculo, algo muy difícil, porque es el público el que te pone en ese lugar. Te pone y te saca. Y a mi me han dado la oportunidad de mantenerme siempre, así que soy muy agradecida por lo que me pasó y me pasa, y me pasará hasta que me dé la voz”.
- ¿Cómo cuidás esa voz? ¿Hay algún cuidado especial ahora que han pasado tantos años?
- Tengo la suerte de tener una voz estable, me dura. Pero tomo clases, que es una forma de cuidarme, de seguir aprendiendo. Mi profesor me dice que no diga que tomo clases, que diga que entreno. Es una especie de ensayo diario, mantiene activa mi voz. Pero para mí cada clase es un desafío nuevo, yo aprendo un montón y después lo pongo en práctica. Un artista no tiene techo, tiene la posibilidad de poder crear. Pero es cierto que el tiempo ha pasado, el cambio de clima me afecta más, y a los 20 salía y cantaba, ahora me preparo, vocalizo, quiero estar 10 puntos. Creo que la gente lo nota y lo agradece.
“Es una sociedad muy machista esta: si un hombre sale con una piba de 20, se le celebra, le va bárbaro. Ahora si una mujer se enamora de alguien más joven, ah, no, eso no. Pero bueno: es cultural”
- Hablando de la gente, es increíble el cariño que te tiene el público argentino.
- El artista siempre tiene que agradecer al público, porque como decía, los que te ponen en un lugar de privilegio son ellos. A los artistas nos encantan que nos quieran, pero hay que mantener el ego bajo, hay que ser equilibrado en este mundo del espectáculo para mantenerte vigente, para agradecer, para entender que uno dio mucho pero la gente retribuye mucho: es un ida y vuelta. Ahora, yo en mis recitales pido que levanten la mano los que vienen por primera vez, y hay mucha gente joven: llegar a tantas generaciones, llegar al corazón de la gente, es fantástico. Miro para atrás y pienso que conseguí mucho más de lo que esperaba.
- ¿Y cómo se explica esa vigencia, que durante tanto tiempo hayas tenido ese romance con la gente?
- Bueno, a mí también me sorprende, ¡habría que hacer una encuesta! Pero creo que es algo que va más allá de la música: creo que tiene que ver con el artista que está al alcance de la mano. Yo no soy una estrella, soy una laburante del espectáculo, y prefiero perdurar a ser una estrella. Prefiero llegar al corazón de la gente porque me ven como soy: yo soy igual arriba del escenario que abajo. Soy auténtica.
- Hablás del paso del tiempo. Ese amague de dejar los escenarios, ¿tuvo que ver con el desgaste que conlleva el paso del tiempo en el centro de la escena mediático? Eso también debe tener su cansancio.
- Sí, sí, lo tiene. Pero también hay mucha gente en este medio que te apuntala, que le gusta ver qué estás haciendo artísticamente, si estás cambiando… Y después están los mediáticos de siempre, y por ahí haciendo una nota podés meter el chivo de lo que estás haciendo, y si no te lo tenés que bancar. Pero yo tengo espalda para lo mediático. Y no soy tan mediática: a veces las circunstancias me llevan, pero en general le huyo bastante, me gusta más el periodismo especializado que habla de los proyectos. No debe garpar mucho, pero bueno, es lo que me gusta, para mí lo que hago es importante.
- Decías que tenés espalda para lo mediático…
- Sí, pensá que me embarazaron, me separaron… Mil cosas dijeron. Y yo no soy de salir a responder. Prefiero callarme la boca, que el periodismo se preocupe por lo que hago como artista. Pero con que el público piense así, es suficiente.
- Te inventaban cosas…
- Sí, pero nos pasa a todos. Yo entiendo el juego, y prefiero no contestar, o desviar la conversación, pero con buena onda.
- Pero, por ejemplo, cuando se hablaba de tu diferencia de edad con Mariano (Martínez, su pareja y parte de Attaque 77), ¿no te afectaba? ¿No querías mandar a todos a…?
- Y sí, al principio sí. Pero ya estamos hace 7 años juntos. Es una sociedad muy machista esta: si un hombre sale con una piba de 20, se le celebra, le va bárbaro. Ahora si una mujer se enamora de alguien más joven, ah, no, eso no. Pero bueno: es cultural. Yo estoy muy bien, tranquila, no jodo a nadie, estamos los dos muy bien, nos llevamos bárbaro… Y a veces le digo: “Vos sos más grande que yo”. Nunca vi un rockero tan estructurado como Mariano Martínez. Y se ríe, la pasamos bien, nos divertimos. Y nos admiramos, que creo que es algo importante, admirarse. Y dejarse ser: en este momento él está en Córdoba, en su casa, tiene sus padres allá, y yo acá, y nos extrañamos un montón, hablamos recién. Y tenemos nuestra casa en común en Uruguay, en Piriápolis. La pasamos muy bien. Tenemos una pareja hermosa.
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