A casi 34 años del femicidio que sacudió a la Ciudad, una nueva ficción busca rescatar la historia detrás de uno de los casos policiales más siniestros. En “Barreda”, la película dirigida por Daniela Goggi (“El Rapto”, “Abzurdah”) y protagonizada por Luis Machín, Carla Peterson, Mercedes Morán, Maite Lanata y Margarita Páez, la trama busca contar el trasfondo violento detrás de los crímenes perpetrados por Ricardo Barreda, el odontólogo platense que asesinó a sangre fía a su esposa, su suegra y sus dos hijas en su hogar.
“Barreda” explora en profundidad esta trágica historia desde una perspectiva renovada, dando voz a las víctimas y revelando la narrativa judicial construida por el femicida para justificar su crimen. “Teníamos muy poca información de los personajes, así que hubo una investigación de parte de la producción y de la dirección. Nosotras tratamos de componerlas en cuanto a cómo era la dinámica familiar, cómo eran los vínculos de estas mujeres entre sí y con Barreda”, recordó Mercedes Morán en diálogo con EL DIA.
La actriz le dio vida a Elena Arreche, la suegra de Barreda, quien fue asesinada con el resto de su familia en la casona ubicada en 48 entre 11 y 12. “Fue ubicarnos un poco en esa época. Había una perspectiva clara de cómo darle voz a estas mujeres con la conciencia plena de que es una ficción, pero al mismo tiempo contando verdades que no habían sido dichas; aportando una perspectiva diferente que nos permita, al ver esta película, revisar algunos comportamientos sociales. En una época que no es tan lejana y que algunos de ellos todavía lamentablemente se siguen repitiendo”, remarcó Morán.
Para Maite Lanata, quien interpreta a Cecilia Barreda en la ficción, el acercamiento al caso se dio a través de la oportunidad de estar en este rol. “A mí lo que me llamó la atención es lo poco que conocíamos siendo de una generación que no vivió lo mediático, pero que está atravesada por el feminismo, por la educación sexual integral en el colegio, por el ‘Ni una menos’ (...) a pesar de todo eso, conocía poco del caso”, contó y recordó que al hacer una búsqueda “ponés los nombres de las víctimas y no hay casi información”.
Lanata remarcó la poca masividad en relatos de amigos y compañeros cercanos a las víctimas, señalando que lo mediático recayó en los testimonios de Barreda y en toda la narrativa que él intentó construir. “En lo personal a mí me daban ganas de seguir investigando, encontré el nombre de Inés Creimer, que era una amiga de Cecilia y empecé a escribirle. Ella muy buena onda, me empezó a contar cosas, y lo que también me llamó mucho la atención es como estas amigas en Facebook se habían puesto tan feministas... mujeres grandes, que por lo general a veces se piensa que no son tan abanderadas, y lo eran. No es que están acallados esos testimonios y, sin embargo, solo se escuchaba el de Barreda”, agregó en diálogo con este medio.
La imagen de Barreda: entre el fanatismo y el repudio
A pesar de que pasaron más de tres décadas del femicidio, la imagen que construyó Ricardo Barreda -planteándose como una víctima de abuso que llegó a un límite sin retorno- aún sigue siendo parte del imaginario popular y de cierto grupo de personas que llegaron a idolatrarlo como un “santo”. Estampitas con su rostro y canciones que relatan el crimen como una “hazaña épica”, siguen siendo parte del imaginario creado a su alrededor.
En “Barreda”, que ya puede verse a través de Prime Video, el trabajo estuvo enfocado en mostrar justamente a las verdaderas víctimas, marcando la tensión que vivían, el miedo que infundía la figura del dentista platense puertas adentro de su casa, y cómo eran ellas en su cotidiano. “Yo creo que la estrategia que utilizó la defensa del caso, que fue ponerlo a él en lugar de la víctima, tuvo arraigo porque la sociedad quería escuchar eso y porque los medios de comunicación transmitieron eso”, opinó Mercedes Morán.
En este sentido, Margarita Páez, recordó: “Cuando se expuso que íbamos a hacer la peli, hubo comentarios como si fuesen de los 90, es muy loco eso. Eran fuertísimos”. Sobre esto, Maite Lanata matizó: “Y también las veces que se recuperó el caso en ficciones, se lo hizo desde un lado grotesco y burlón, con una liviandad completa”.
Justamente, la cinta busca correrse de esa “liviandad”, mostrando el crimen de las mujeres y la frialdad del asesino, encarnado por Luis Machín, quien se metió de lleno en un rol complejo y desafiante al interpretar a un cuádruple femicida. “Hacer una escena con Luis era tenerla más de la mitad ganada porque él estaba tan en personaje, tan increíble. Lo comentábamos mientras lo hacíamos y lo seguimos comentando ahora. Daba mucho miedo”, cerró Morán.
“Las veces que se recuperó el caso en ficciones, se lo hizo desde un lado grotesco y burlón”
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