Las albóndigas con salsa de tomate tienen ese sabor inconfundible de la cocina de todos los días: son reconfortantes, rendidoras y admiten una enorme variedad de acompañamientos. Aunque tradicionalmente se utiliza pan rallado, miga de pan o harina para darle consistencia a la mezcla, también es posible conseguir un excelente resultado prescindiendo de estos ingredientes.
El secreto está en utilizar huevo y queso rallado para ligar la carne y respetar un breve descanso en la heladera antes de llevar las albóndigas al fuego. Así conservan su forma durante la cocción y quedan tiernas y jugosas por dentro.
La salsa completa el plato con pocos ingredientes: tomate, cebolla, ajo, orégano y, si se desea, unas hojas de albahaca fresca para aportar perfume y frescura. Para acompañarlas, las posibilidades van desde un puré de papas cremoso hasta arroz, vegetales o una buena porción de pasta.
LOS INGREDIENTES
Para las albóndigas:
❑ 500 gramos de carne picada
❑ 1 huevo
❑ 40 gramos de queso rallado
❑ 1 diente de ajo
❑ 2 cucharadas de perejil picado
❑ Sal a gusto
❑ Pimienta a gusto
❑ 1 cucharada de aceite
Para la salsa:
❑ 700 gramos de tomate triturado
❑ 1 cebolla
❑ 1 diente de ajo
❑ 2 cucharadas de aceite
❑ Sal a gusto
❑ Pimienta a gusto
❑ Orégano a gusto
❑ Hojas de albahaca fresca (opcional, para servir)
PREPARACIÓN
1 Colocar la carne picada en un bowl y sumar el huevo, el queso rallado, el ajo bien picado y el perejil. Condimentar con sal y pimienta y mezclar con las manos solamente hasta integrar.
2 Es importante no trabajar demasiado la preparación: amasar en exceso la carne puede hacer que las albóndigas pierdan ternura y resulten más compactas.
3 Formar entre 16 y 18 bolitas de tamaño similar y llevarlas a la heladera durante unos 15 minutos. Este breve descanso permitirá que adquieran consistencia y mantengan mejor su forma al cocinarlas.
El dorado, un paso que potencia el sabor
4 Calentar una sartén amplia con una cucharada de aceite. Incorporar las albóndigas y dorarlas durante unos minutos, girándolas cuidadosamente hasta conseguir una superficie ligeramente tostada de todos lados.
5 No es necesario cocinarlas completamente en este momento: terminarán de hacerse dentro de la salsa. Una vez selladas, retirarlas de la sartén y reservar.
Una salsa de tomate simple y aromática
6 En la misma sartén, calentar el aceite y cocinar la cebolla picada hasta que quede transparente. Incorporar el ajo y continuar la cocción durante aproximadamente un minuto, cuidando que no se queme.
7 Agregar el tomate triturado y condimentar con sal, pimienta y orégano. Cocinar a fuego bajo durante unos 10 minutos para concentrar los sabores.
8 Volver a incorporar las albóndigas, tapar la sartén y cocinar entre 15 y 20 minutos a fuego suave, hasta que estén completamente cocidas en su interior y hayan absorbido parte del sabor de la salsa.
9 Apagar el fuego y terminar, si se desea, con unas hojas de albahaca fresca.
Tips para que no se desarmen
Hay dos claves para conseguir albóndigas firmes sin recurrir al pan rallado ni a la harina. La primera es mezclar la carne solamente lo necesario para integrar los ingredientes. La segunda, respetar los 15 minutos de reposo en frío antes de cocinarlas.
El sellado inicial también ayuda a formar una superficie firme antes de que las albóndigas pasen a la salsa. Después, sólo necesitan una cocción suave para quedar jugosas por dentro y bien impregnadas de tomate.
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