Hay recetas que remiten de inmediato al hogar y a las meriendas compartidas, y el budín de limón ocupa un lugar privilegiado dentro de ese universo. Su perfume invade la cocina apenas entra al horno y anticipa un resultado tan simple como delicioso: una miga tierna, húmeda y liviana, atravesada por el sabor vibrante de los cítricos.
La combinación de ralladura y jugo de limón aporta un equilibrio ideal entre dulzor y frescura, logrando un budín delicado, nada empalagoso y muy versátil. Puede disfrutarse solo, apenas tibio, o coronarse con un glaseado blanco que suma textura y un toque extra de acidez.
INGREDIENTES
Para un molde de 22 x 10 centímetros
❑ 200 gramos de harina 0000
❑ 150 gramos de azúcar
❑ 100 gramos de manteca derretida o 100 ml de aceite neutro
❑ 2 huevos
❑ 100 ml de leche
❑ Ralladura de 2 limones
❑ Jugo de 1 limón (aproximadamente 30 ml)
❑ 1 cucharadita de polvo de hornear
❑ 1/4 cucharadita de bicarbonato de sodio
❑ Una pizca de sal
Para el glaseado:
❑ 100 gramos de azúcar impalpable
❑ 2 o 3 cucharadas de jugo de limón
EL SECRETO PARA QUE QUEDE HÚMEDO
El principal secreto de esta preparación está en respetar los tiempos de cocción y evitar el exceso de mezclado. Una vez incorporados los ingredientes secos, conviene integrar la masa con movimientos suaves y breves, apenas hasta que desaparezcan los restos de harina. De esta manera se obtiene una miga aireada y delicada.
Otro punto clave es no excederse en el horno. Entre 50 y 55 minutos suelen ser suficientes para lograr un budín cocido pero jugoso, conservando toda la humedad que lo caracteriza.
PASO A PASO
1 Precalentar el horno a 180°C y enmantecar y enharinar un molde de budín.
2 En un bowl grande, batir los huevos junto con el azúcar hasta obtener una mezcla homogénea. Incorporar la manteca derretida o el aceite, la leche, la ralladura y el jugo de limón.
3 Tamizar sobre la preparación la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal. Integrar con movimientos suaves, sin batir en exceso.
4 Verter la mezcla en el molde y cocinar durante 50 a 55 minutos. A partir de los 45 minutos, comprobar la cocción introduciendo un palillo: si sale limpio o con algunas migas húmedas, el budín está listo.
5 Retirar del horno y dejar reposar diez minutos antes de desmoldar. Luego, enfriar completamente sobre una rejilla.
6 Para el glaseado, mezclar el azúcar impalpable con el jugo de limón hasta conseguir una consistencia espesa pero fluida. Distribuir sobre el budín ya frío y dejar secar durante unos 20 minutos para que se forme la clásica capa blanca y ligeramente crocante.
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