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Cómo reemplazar al trigo y sumar proteínas a la dieta

Recetas con huevos, lácteos, semillas y psyllium ganan espacio como alternativas al trigo tradicional. Para hacer fácil y en casa
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Por Redacción

El pan tradicional tiene cada vez más alternativas para quienes buscan reducir el consumo de harinas o aumentar la cantidad de proteínas en la alimentación. Entre las preparaciones caseras aparecen opciones a base de huevos, leche en polvo, queso, semillas y psyllium, mientras que en el mercado también existen productos formulados específicamente como panes proteicos.

Una de las recetas más sencillas utiliza solamente huevos, leche en polvo, polvo para hornear y sal. La preparación consiste en batir los huevos, incorporar la leche en polvo y llevar la mezcla al horno durante unos 15 a 20 minutos. La cantidad de proteína depende de los ingredientes utilizados, aunque la presencia de leche en polvo también aporta lactosa y, por lo tanto, carbohidratos.

Una variante es el denominado “cloud bread”, preparado principalmente con huevos y queso

Otra alternativa combina huevos con queso cottage y psyllium. Este último ingrediente se utiliza en distintas formulaciones de panes sin gluten porque absorbe agua y contribuye a formar una estructura más estable. También puede combinarse con lino molido para obtener una preparación más compacta y con mayor contenido de fibra.

El psyllium cumple un papel importante en este tipo de recetas. Investigaciones sobre panificados sin gluten encontraron que puede mejorar el volumen, la estructura y la suavidad de la miga, además de ayudar a retrasar su endurecimiento. Su capacidad para retener agua permite obtener una textura más cercana a la de un pan convencional.

Una variante es el denominado “cloud bread”, preparado principalmente con huevos y queso. En este caso, las claras se baten para incorporar aire y conseguir una textura liviana. El resultado es más esponjoso que un pan tradicional y puede utilizarse como base para sándwiches, aunque su consistencia es diferente.

También existen recetas que incorporan proteína de suero, conocida como whey. En estos casos, el objetivo es aumentar la cantidad de proteína de la preparación. Sin embargo, utilizar demasiada proteína en polvo puede generar una textura seca o gomosa, por lo que suele combinarse con huevo y psyllium para conseguir una estructura más estable.

Las semillas de lino y chía también pueden formar parte de estas preparaciones. Al mezclarlas con huevo, agua y psyllium se obtiene un pan más denso, con mayor cantidad de fibra. La contrapartida es que las semillas también incrementan el aporte calórico, por lo que la elección depende del objetivo de cada receta.

Los panes proteicos

En el mercado existen productos que buscan reproducir la textura y el sabor del pan convencional, pero modificando su composición nutricional. Uno de ellos es G4U, que utiliza entre sus ingredientes almidón resistente de trigo, gluten de trigo, concentrado de suero de leche, huevo en polvo, psyllium y fibras.

La diferencia es que este tipo de producto no es estrictamente un pan “sin harina”. En el caso de G4U, la formulación contiene derivados del trigo, aunque utiliza almidón resistente, proteínas y fibras para modificar el perfil nutricional respecto de un pan tradicional.

La marca informa entre 12 y 15 gramos de proteína por porción, según el producto, además de fibra y un contenido reducido de carbohidratos. De esta manera, los panes proteicos comerciales apuntan a una categoría diferente de las recetas caseras elaboradas exclusivamente con huevos, lácteos o semillas.

Entre todas las alternativas, la elección depende del objetivo. El pan de huevo y leche en polvo permite una preparación sencilla con pocos ingredientes; las versiones con cottage y psyllium buscan una textura más cercana al pan; el cloud bread prioriza la liviandad; y las recetas con whey apuntan a elevar el contenido proteico.

En todos los casos, “sin harina” no significa necesariamente “sin carbohidratos”. La leche en polvo, por ejemplo, contiene lactosa, mientras que algunas semillas aportan una cantidad considerable de energía. Por eso, además de observar si una preparación lleva o no harina, resulta necesario considerar su composición nutricional completa.

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