Los crepes son una de las recetas más versátiles de la cocina internacional. Originarios de Francia, se popularizaron por su masa fina y flexible, capaz de adaptarse tanto a preparaciones dulces como saladas. Con el paso de los años, la receta fue incorporando variantes para responder a distintas necesidades alimentarias y hoy existen versiones elaboradas con harinas alternativas que permiten disfrutar del mismo resultado sin utilizar trigo.
En ese universo aparece esta propuesta sin TACC, que reemplaza la harina tradicional por harina de arroz e incorpora espinaca fresca para aportar color, sabor y un interesante valor nutricional. El resultado son discos delicados, livianos y muy fáciles de manipular, ideales para rellenar con verduras, quesos, carnes o legumbres.
Además de ser una opción apta para personas con enfermedad celíaca —siempre que todos los ingredientes estén certificados libres de gluten—, estos crepes también resultan atractivos para quienes desean sumar más vegetales a su alimentación cotidiana o experimentar con recetas más livianas.
INGREDIENTES
2 huevos
1/2 atado de espinaca fresca
1 taza de harina de arroz
2 cucharadas de aceite de oliva
1 pizca de nuez moscada
1 taza de leche vegetal (o la leche de preferencia)
1 cucharadita de sal marina
PASO A PASO
1Lavar cuidadosamente las hojas de espinaca y retirar los tallos más gruesos. Colocarlas en una licuadora o procesadora junto con los huevos, la harina de arroz, el aceite de oliva, la nuez moscada, la leche y la sal marina.
2Procesar durante algunos minutos hasta obtener una mezcla completamente homogénea, de textura lisa y color verde intenso. La espinaca debe integrarse por completo para que la masa conserve una apariencia uniforme y los crepes resulten suaves al paladar.
3Una vez lista la preparación, cubrir el recipiente y dejar reposar durante unos 30 minutos en la heladera. Este descanso permite que la harina de arroz absorba mejor los líquidos y favorece una textura más estable durante la cocción, evitando que los discos se rompan al girarlos.
4Calentar una sartén antiadherente a fuego medio. Si la superficie está en buenas condiciones no será necesario agregar aceite, aunque también puede pincelarse apenas con unas gotas si se desea un dorado más uniforme.
5Verter un cucharón de masa y mover inmediatamente la sartén con movimientos circulares para distribuirla de forma pareja. El objetivo es obtener un disco fino y uniforme.
6Cuando comiencen a aparecer pequeñas burbujas en la superficie y los bordes se despeguen naturalmente, dar vuelta el crepe con ayuda de una espátula y cocinar durante unos 30 segundos del otro lado. Repetir el procedimiento hasta utilizar toda la preparación.
UN LIENZO PARA INFINITAS COMBINACIONES
La principal virtud de estos crepes reside en su enorme versatilidad. Su sabor suave permite acompañarlos con una amplia variedad de rellenos, desde vegetales grillados, espinaca salteada, champiñones, calabaza asada o berenjenas hasta quesos blandos, ricota condimentada, pollo desmenuzado o preparaciones con legumbres.
También pueden enrollarse, doblarse en cuartos o presentarse en forma de canelones para terminar la cocción en el horno con una salsa blanca sin gluten, una bechamel vegetal o una salsa de tomates casera. Incluso funcionan muy bien como base para platos más sofisticados, acompañados por hojas verdes frescas y hierbas aromáticas.
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