La empanada gallega ocupa un lugar de privilegio dentro de la cocina española. Aunque su nombre pueda llevar a pensar en una empanada tradicional, en realidad se trata de una tarta salada de gran tamaño, con una masa que envuelve un relleno abundante y jugoso. Su versatilidad permitió que, con el paso del tiempo, cada región y cada familia desarrollaran versiones propias, utilizando distintos pescados, carnes o vegetales según la temporada.
Sus orígenes se remontan a la gastronomía medieval de Galicia, donde surgió como una forma inteligente de aprovechar los alimentos disponibles. En aquella época era habitual cocinarla en hornos comunales y, para evitar confusiones al momento de retirarlas, cada familia decoraba la superficie con dibujos o trenzados realizados con la misma masa.
Con la inmigración española, la receta llegó a la Argentina y encontró un lugar permanente en el recetario familiar. Si bien suele asociarse a Semana Santa y Pascua por su tradicional relleno de pescado, hoy se disfruta durante todo el año como plato principal o incluso fría, en picnics, reuniones y almuerzos compartidos.
INGREDIENTES
Para la masa
600 g de harina
300 cc de agua
6 cucharadas de aceite
2 cucharaditas de sal
Para el relleno
3 cebollas
1 morrón
1 tomate
100 cc de aceite
1 cucharada de harina
1 taza de leche
Sal y pimienta, a gusto
1 lata de atún en aceite
3 huevos duros
1 huevo para pintar
2 cucharadas de azúcar
PASO A PASO
1Comenzar preparando el relleno. Picar finamente la cebolla, el morrón y el tomate. Rehogarlos lentamente en el aceite hasta que estén tiernos y desprendan todo su aroma. Incorporar la harina y cocinar durante unos minutos, mezclando constantemente para evitar que se formen grumos.
2Agregar la leche de manera gradual y continuar revolviendo hasta obtener una salsa blanca espesa, que aportará cremosidad al conjunto. Condimentar con sal y pimienta, retirar del fuego y dejar enfriar por completo antes de incorporar el atún desmenuzado. Este paso es clave.
3Para la masa, reunir la harina, el agua, el aceite y la sal. Amasar hasta conseguir una preparación lisa, elástica y homogénea. Si es necesario, dejarla reposar unos minutos para facilitar el estirado.
4Dividir la masa en dos partes. Estirar una de ellas y cubrir el fondo y los bordes de una tartera previamente aceitada. Distribuir el relleno de manera uniforme y acomodar por encima los huevos duros cortados en rodajas o en cuartos.
5Estirar el resto de la masa para cubrir la preparación. Sellar cuidadosamente los bordes para evitar que el relleno pierda humedad durante la cocción. Pintar la superficie con huevo batido y espolvorear las dos cucharadas de azúcar, un detalle tradicional que ayuda a lograr un dorado intenso y un delicado contraste de sabores.
6Llevar a horno moderado durante aproximadamente 30 minutos, o hasta que la cubierta adquiera un tono dorado parejo y una textura firme.
UNA RECETA QUE MEJORA CON EL DESCANSO
Al retirarla del horno, conviene esperar algunos minutos antes de cortarla. Ese breve reposo permite que el relleno se asiente y conserve mejor su estructura, facilitando porciones prolijas y evitando que los jugos se escapen.
Como ocurre con muchas preparaciones tradicionales, la empanada gallega admite distintas variantes. El atún puede reemplazarse por merluza, caballa, sardinas u otros pescados cocidos, siempre retirando cuidadosamente las espinas.
También existen versiones con mariscos, bacalao o incluso carnes, reflejo de una receta que, a lo largo de los siglos, supo adaptarse a los ingredientes disponibles sin perder su identidad. Servida tibia o a temperatura ambiente, acompañada por una ensalada fresca, sigue siendo una de las grandes protagonistas de la cocina de raíz española.
SUSCRIBITE a esta promo especial