Las frutas pueden convertirse en una gran alternativa para renovar los desayunos y las meriendas con preparaciones sencillas que combinan sabores, texturas e infusiones. Además de los clásicos licuados, existen opciones que incorporan té, hierbas, yogur, avena, semillas y especias.
Entre los licuados más simples aparecen las combinaciones de frutilla y banana con yogur; banana, avena y canela; durazno, yogur y avena; o mango, banana y jengibre. También se pueden procesar frutos rojos con banana y yogur y sumar semillas de chía o lino.
Las infusiones permiten ampliar todavía más las posibilidades. Un té verde frío puede mezclarse con frutos rojos, banana y yogur, mientras que el hibisco combina con frutillas, arándanos, frambuesas y menta. Otra alternativa es preparar té negro y servirlo frío con sandía, limón y hojas de menta.
También se pueden preparar bebidas a base de manzanilla con manzana y canela, rooibos con naranja y frutilla, o menta con durazno y limón. En estos casos, la infusión puede utilizarse caliente o enfriarse para obtener una bebida refrescante.
Las frutas también pueden incorporarse a preparaciones sólidas. Un bowl de yogur con banana, kiwi y frutos rojos, un pudín de chía con mango o frutillas, avena fría con manzana y canela y una compota de manzana y pera son algunas opciones.
Para los días más frescos, la manzana asada con canela y nueces ofrece una alternativa caliente, mientras que la banana congelada procesada con frutillas, mango o cacao amargo puede transformarse en un postre similar a un helado.
Otra posibilidad es preparar pancakes con banana, huevo y avena y acompañarlos con fruta fresca, o combinar tostadas con ricota y rodajas de pera, durazno, frutilla o banana. De esta manera, frutas de estación, infusiones y otros ingredientes habituales permiten armar meriendas variadas sin recurrir siempre a las mismas preparaciones.
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