Sin horno, con pocos ingredientes y una combinación que ya forma parte del recetario sentimental argentino. La chocotorta volvió a ganar reconocimiento internacional al ubicarse como el segundo mejor pastel de chocolate del mundo, de acuerdo con una clasificación elaborada por TasteAtlas a partir de valoraciones de comensales de distintos países.
El clásico argentino quedó apenas detrás del kladdkaka de Suecia y superó a preparaciones de fuerte tradición pastelera, como la torta caprese italiana, el pastel de lava estadounidense y el bolo de brigadeiro brasileño.
UN POSTRE ARGENTINO QUE NO NECESITA HORNO
TasteAtlas describe a la chocotorta como un postre argentino sin cocción, con influencias de la cocina italiana y ciertos puntos de contacto con el tiramisú. Su fórmula es tan sencilla como efectiva: galletitas de chocolate humedecidas y capas de una crema preparada con dulce de leche y queso crema.
La receta admite variantes. Las galletitas pueden pasarse por leche, café, leche chocolatada o incluso algún licor de café antes de intercalarlas con el relleno. Después, el frío hace el resto: compacta las capas y transforma esos pocos ingredientes en una torta cremosa, intensa y reconocible desde el primer bocado.
Sobre su nacimiento existen distintas versiones, aunque una de las más difundidas relaciona la creación con una estrategia publicitaria destinada a promocionar galletitas de chocolate. La receta habría comenzado a circular en los envases y, con el tiempo, saltó de allí a las cocinas familiares.
SUECIA SE QUEDÓ CON EL PRIMER PUESTO
El único pastel que logró superar a la chocotorta fue el kladdkaka, uno de los grandes clásicos dulces de Suecia. Su nombre puede traducirse como “pastel pegajoso” y anticipa su principal característica: un corazón húmedo y denso protegido por una superficie fina y ligeramente crujiente.
Se prepara con huevos, cacao o chocolate, manteca, azúcar y harina, y el punto de cocción es fundamental para conservar esa textura interior. Habitualmente se termina con azúcar impalpable y puede servirse acompañado por crema batida o helado.
En Suecia es, además, uno de los compañeros habituales del fika, la tradicional pausa para tomar café y compartir algo dulce.
ITALIA COMPLETÓ EL PODIO
El tercer puesto fue para la torta caprese, especialidad italiana originaria de la isla de Capri. Elaborada sin harina, combina chocolate amargo, huevos, azúcar, almendras y manteca para conseguir una textura compacta y húmeda.
Una de las historias más conocidas sobre su origen sostiene que nació por accidente, cuando un cocinero olvidó incorporar harina a una preparación. El supuesto error terminó convertido en uno de los clásicos de la pastelería italiana.
CHOCOLATE FUNDIDO Y BRIGADEIRO, ENTRE LOS FAVORITOS
El cuarto lugar quedó para el pastel de lava de Estados Unidos, famoso por esconder bajo una superficie cocida un corazón de chocolate caliente y fluido. Su preparación exige precisión: unos minutos de más en el horno pueden hacer desaparecer justamente el efecto que lo volvió célebre.
El bolo de brigadeiro brasileño completó el top cinco. Habitual en cumpleaños y celebraciones, combina capas de bizcochuelo húmedo de chocolate con abundante relleno y cobertura de brigadeiro, además de las tradicionales virutas de chocolate.
Así, entre recetas sofisticadas, clásicos europeos y postres que recorrieron el mundo, la chocotorta consiguió instalarse en el segundo escalón del podio. Una reivindicación internacional para una receta sencilla, profundamente argentina y construida alrededor de uno de los sabores más emblemáticos del país: el dulce de leche.
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