El envase de los alimentos y bebidas premium atraviesa una transformación que modifica tanto los materiales como la manera en que las marcas presentan, protegen y trazan sus productos. Botellas más livianas, fibras moldeadas, estructuras monomateriales y códigos digitales comienzan a ocupar un lugar central en una industria históricamente asociada con envases pesados y elaborados.
El cambio será uno de los ejes de London Packaging Week 2026, que se realizará el 16 y 17 de septiembre en Excel London. El encuentro reunirá soluciones destinadas a los mercados de lujo, bebidas, alimentos y bienes de consumo, con una galería de innovación que este año reúne 26 desarrollos seleccionados.
La evolución no implica solamente sustituir plástico por papel. El objetivo es reducir la cantidad de materia prima utilizada, facilitar el reciclaje, incorporar contenido reciclado y mantener las características de protección y presentación que exige un producto de alta gama.
Al mismo tiempo, el envase empieza a incorporar una dimensión digital. Un código QR puede identificar un producto, vincularlo con información sobre su origen y lote y permitir al consumidor acceder desde el teléfono a datos que antes debían estar impresos sobre la etiqueta.
DE LA BOTELLA PESADA A MATERIALES MÁS LIVIANOS
Durante décadas, el peso del envase fue utilizado en algunos segmentos premium como parte de la presentación del producto. En vinos y bebidas espirituosas, por ejemplo, una botella gruesa podía asociarse con calidad y exclusividad.
Ese criterio está siendo revisado por el impacto que tiene el vidrio sobre el peso total del producto y, en consecuencia, sobre su transporte. La industria trabaja ahora en botellas que mantengan resistencia y prestaciones con una menor cantidad de material.
Una de las líneas que avanza en esa dirección es Rightweight, de Croxsons, desarrollada para reducir el peso de determinados envases de vidrio sin modificar sus funciones principales. La empresa señala reducciones de hasta 30% en algunos formatos.
La estrategia también puede combinar aligeramiento con contenido reciclado. La botella Sovereign, de la misma compañía, incorpora 49% de vidrio reciclado y se fabrica en Reino Unido, una decisión que apunta además a reducir las distancias asociadas al transporte de determinados envases.
LA FIBRA MOLDEADA LLEGA AL PACKAGING DE LUJO
Otro de los cambios está relacionado con la incorporación de pulpa de papel y fibra moldeada en productos que tradicionalmente utilizaron cajas rígidas y otros materiales.
Se incorpora una dimensión digital y un código QR puede identificar un producto
La tecnología permite fabricar estructuras que se adaptan a la forma del producto, incorporan relieves y pueden cumplir funciones de protección y presentación. El objetivo es reducir componentes sin eliminar la experiencia asociada a un producto premium.
Uno de los casos es el packaging Second Skin desarrollado para Maison Ruinart junto con James Cropper y Pusterla 1880. La estructura de fibra moldeada se adapta a la silueta de la botella y fue concebida como una alternativa de menor impacto para una marca de champagne de alta gama.
La propuesta muestra uno de los principales cambios en la concepción del lujo: el envase puede mantener una apariencia diferenciada y una experiencia de apertura cuidada sin depender necesariamente de una mayor cantidad de materiales.
MENOS MATERIAL TAMBIÉN EN LOS ACABADOS
La reducción de materiales no se limita a la estructura principal de una botella o una caja. También alcanza a etiquetas, acabados y elementos decorativos.
En este segmento, las empresas buscan disminuir la cantidad de soporte utilizado en determinados procesos de decoración sin perder el efecto visual que demanda el mercado premium. La reducción de espesores, por ejemplo, permite utilizar menos materia prima y obtener más material por bobina.
La lógica es avanzar hacia envases en los que cada componente tenga una función concreta. Protección, presentación, información y decoración comienzan a diseñarse conjuntamente para evitar estructuras innecesarias.
Esto modifica también el concepto de lujo. La exclusividad puede depender cada vez más del diseño, los acabados y la precisión de fabricación que de la cantidad de material incorporado al producto.
EL VIDRIO RECICLADO MANTIENE SU LUGAR
La transición tampoco supone el abandono del vidrio. El material conserva un papel importante en vinos, champagne y bebidas espirituosas por sus propiedades de conservación y por su fuerte asociación con determinados productos premium.
La diferencia está en la manera de utilizarlo. La industria busca reducir su peso, aumentar la proporción de material reciclado y acercar los centros de producción a los mercados para disminuir las distancias de transporte.
Esta estrategia se relaciona además con la reutilización y la circularidad. El desafío consiste en que las mejoras ambientales no comprometan la seguridad, la conservación del producto ni la percepción que los consumidores tienen de la presentación.
El resultado es una nueva generación de botellas en la que el diseño debe resolver simultáneamente cuestiones que antes podían abordarse por separado: resistencia, apariencia, logística, reciclabilidad y cantidad de material.
EL CÓDIGO QR SE CONVIERTE EN UNA SEGUNDA ETIQUETA
La transformación también ocurre en la información que acompaña al producto. Los códigos bidimensionales permiten concentrar una cantidad de datos considerablemente mayor que los códigos de barras tradicionales.
GS1 impulsa el uso de códigos QR vinculados con Digital Link, capaces de conectar al consumidor con información online y, al mismo tiempo, aportar datos útiles para los sistemas comerciales. Entre los datos posibles figuran números de lote, fechas de vencimiento, números de serie e información sobre el producto.
Para una botella de vino o whisky, esto abre la posibilidad de asociar una identidad digital con una unidad determinada. El consumidor podría escanearla y acceder a información sobre procedencia, características, materiales, reciclaje u otros contenidos proporcionados por la marca.
El objetivo es reducir componentes sin eliminar la experiencia exclusiva
El código también puede cumplir una función logística y comercial. GS1 plantea que los códigos 2D pueden reunir identificación del producto e información adicional en un mismo elemento, reduciendo el espacio necesario en el envase.
LA TRAZABILIDAD COMO HERRAMIENTA
En los productos de alto valor, la identificación individual adquiere otra función: la autenticación.
Un sistema basado en números de serie, códigos QR únicos u otras tecnologías puede permitir que cada botella, caja o unidad tenga una identidad propia. Esto facilita el seguimiento dentro de la cadena y puede ayudar a detectar productos que no correspondan con los registros de la marca.
Para vinos, bebidas espirituosas, alimentos gourmet y otros productos de alto valor, la trazabilidad se convierte así en parte de la experiencia de compra.
La digitalización también permite actualizar la información sin modificar físicamente el envase. Una misma etiqueta puede funcionar como puerta de acceso a contenidos que se amplían o modifican a lo largo de la vida comercial del producto.
EUROPA ACELERA EL CAMBIO
La transformación del packaging también está vinculada con las nuevas normas europeas. Desde el 12 de agosto de 2026 comenzaron a aplicarse en la Unión Europea nuevas reglas sobre envases y residuos de envases, con requisitos relacionados con la fabricación, composición, reutilización y recuperación de los envases.
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