La tuberculosis volvió a encender las alarmas sanitarias en Argentina. Los últimos datos del Ministerio de Salud de la Nación muestran que hasta la semana epidemiológica 22 de 2026 se notificaron 6.482 casos en todo el país, lo que representa 133 más que en el mismo período de 2025 y confirma una tendencia ascendente que se mantiene desde hace varios años.
La enfermedad, causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis y transmitida por vía aérea, afecta principalmente a los pulmones, aunque puede comprometer otros órganos. Si bien cuenta con tratamiento efectivo, los especialistas advierten que los diagnósticos tardíos, las dificultades de acceso al sistema sanitario y las condiciones socioeconómicas vulnerables favorecen la propagación de la infección.
La región Centro, integrada por la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, fue la que más contribuyó al aumento nacional. Allí se registraron 264 casos más que durante el mismo período del año pasado, con una suba del 5,6%, concentrando el mayor peso epidemiológico del país.
Dentro de ese escenario, la provincia de Buenos Aires aparece como el principal foco de preocupación. Junto con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aportó el 66,1% de todos los casos registrados en Argentina durante 2025, una cifra que refleja la fuerte concentración de la enfermedad en el Área Metropolitana y en los grandes conglomerados urbanos bonaerenses.
Los especialistas sostienen que el incremento sostenido de casos observado en los últimos cinco años responde a múltiples factores. Entre ellos se destacan el deterioro de las condiciones sociales tras la pandemia, las dificultades para completar tratamientos, los retrasos diagnósticos y la persistencia de situaciones de hacinamiento en sectores vulnerables. En paralelo, los hombres jóvenes entre 15 y 44 años concentran más del 60% de los diagnósticos registrados en el país.
A nivel regional, el panorama muestra comportamientos dispares. Después de la región Centro aparecen el Nordeste Argentino (NEA), que registró 45 casos más y un incremento del 10%, y la región de Cuyo, que sumó 24 casos adicionales y experimentó la mayor variación porcentual, con un aumento del 27%.
En el NEA, integrado por Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, los equipos sanitarios mantienen una vigilancia especial debido a la combinación de condiciones climáticas, desigualdades sociales y dificultades de acceso a la atención médica en algunas zonas rurales. Mientras tanto, en Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) preocupa la aceleración de los contagios, pese a que los números absolutos siguen siendo inferiores a los registrados en el centro del país.
En el NOA, conformado por Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja, la situación continúa bajo seguimiento permanente. Salta sigue siendo una de las jurisdicciones con las tasas de incidencia más elevadas del país, alcanzando 60,5 casos nuevos por cada 100.000 habitantes según los últimos informes epidemiológicos.
La Patagonia mantiene los niveles más bajos de incidencia nacional, aunque las autoridades sanitarias remarcan que la vigilancia epidemiológica debe sostenerse debido al aumento general observado en todo el territorio argentino.
Los registros oficiales muestran además que la tuberculosis creció cerca de un 80% respecto de los niveles observados en 2020 y mantiene una tendencia ascendente que preocupa a neumonólogos e infectólogos. La enfermedad continúa asociada principalmente a contextos de vulnerabilidad social, aunque los especialistas advierten que puede afectar a cualquier persona expuesta al contagio.
Frente a este escenario, los expertos insisten en fortalecer las estrategias de detección temprana, garantizar el acceso a los tratamientos completos y profundizar las campañas de prevención.
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