Resulta común experimentar a veces la sensación de que el corazón “se quiere a salir del pecho”, que da como un salto o bien late de manera irregular. Pero esta sensación, conocida como palpitación, no significa de por sí que exista una enfermedad: el corazón puede acelerarse al hacer ejercicio, frente al estrés o después de consumir, bebidas energizantes, nicotina y café. Sin embargo, cuando el episodio aparece sin una causa evidente, se repite o está acompañado de otros síntomas, puede ser una señal de una alteración del ritmo cardíaco, conocida como arritmia.
A diferencia de las palpitaciones esperables, las arritmias son en cambio alteraciones del ritmo cardíaco que requieren consultar. Pueden hacer que el corazón lata demasiado rápido, demasiado lento o de manera irregular, y aunque algunas de ellas no generan síntomas importantes, otras requieren seguimiento y tratamiento médico.
Como explican especialistas, la clave está en observar en qué contexto aparecen las palpitaciones, cuánto duran, si vuelven a producirse y si se acompañan de otros síntomas. Cuando se presentan después de hacer ejercicio, ante una situación de estrés o luego de consumir estimulantes y desaparecen gradualmente al recuperar el reposo, pueden corresponder a una respuesta fisiológica normal.
“Sentir que el corazón se acelera después de correr, ante una situación de estrés o luego de consumir determinados estimulantes puede ser una respuesta normal. Lo importante es prestar atención cuando las palpitaciones aparecen sin una causa evidente, son recurrentes o se acompañan de síntomas como mareos, falta de aire, dolor en el pecho o desmayo”, explica el médico cardiólogo Carlos Barrero.
Aunque "no todas las palpitaciones son una arritmia, ante determinados síntomas es fundamental realizar una evaluación cardiológica para conocer qué está ocurriendo y, si fuera necesario, iniciar un tratamiento de manera temprana", recomienda Barrero, jefe de Cardiología de Clínica Bazterrica, al recordar que las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de mortalidad en el país.
En rigor, las patologías del sistema circulatorio, que incluyen la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardíaca, las enfermedades cerebrovasculares como el ACV y la hipertensión, son responsables de aproximadamente el 27% de las muertes anuales y generan una elevada carga de hospitalizaciones y discapacidad, según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación.
De ahí la importancia de no minimizar los síntomas y realizar controles periódicos. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física, no fumar y controlar la presión arterial, el colesterol y la glucemia son medidas fundamentales para reducir el riesgo cardiovascular.
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