La posibilidad de un “Súper Niño” durante el ciclo 2026 gana fuerza entre los organismos y especialistas que monitorean la evolución del clima. Las últimas proyecciones indican que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial podría alcanzar niveles comparables con los eventos más intensos registrados en las últimas décadas, con efectos sobre distintos continentes y un impacto especialmente significativo en el Cono Sur.
El fenómeno forma parte del ciclo natural que se produce cuando la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial aumenta de manera persistente por encima de los valores normales. Cuando ese calentamiento alcanza una magnitud excepcional, los meteorólogos lo denominan “Súper Niño”.
Las simulaciones más recientes del Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima de la Universidad de Columbia, junto con otros modelos internacionales, proyectan que las anomalías térmicas podrían superar los 3 grados entre octubre y diciembre. Aunque todavía no fue clasificado oficialmente como un episodio “muy fuerte”, los especialistas coinciden en que la probabilidad de un evento intenso es cada vez mayor.
En el Cono Sur, los principales cambios se esperan a partir de la primavera. El ingreso de aguas más cálidas frente a las costas de Sudamérica modifica la circulación atmosférica y favorece el desarrollo de tormentas, con un incremento de las precipitaciones sobre el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y buena parte del centro y el este de Argentina.
Para el país, esto implica mayores probabilidades de lluvias abundantes en la Mesopotamia, el Litoral y la región central. Si bien esas precipitaciones podrían aliviar los efectos de la sequía en algunas zonas productivas, también aumentarían el riesgo de inundaciones, anegamientos urbanos y crecidas de los ríos.
Los especialistas aclaran, sin embargo, que el impacto no será uniforme en todo el territorio nacional y que la intensidad del fenómeno no determina por sí sola la magnitud de sus consecuencias, sino la probabilidad de que ocurran determinados eventos climáticos.
“A medida que nos vamos acercando a las fechas en que El Niño comienza a manifestarse, los pronósticos lógicamente van mejorando su precisión” y “todos los modelos están coincidiendo en que El Niño puede alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte”. Aunque “todavía no hay nadie que haya clasificado a este fenómeno oficialmente como un evento El Niño muy fuerte, sabemos que va a ser de fuerte a muy fuerte”, explicó el meteorólogo Mauricio Saldívar.
Además de modificar el régimen de lluvias en Sudamérica, un episodio de estas características suele influir sobre el clima de otras regiones del planeta, con sequías en partes de Oceanía y un aumento de la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.
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