La popularización que ha venido ganando el consumo de antiespasmódicos en nuestro país genera alerta entre los profesionales de la salud. Y es que pese a ser de venta libre, el uso indiscriminado de estos medicamentos para aliviar síntomas digestivos puede derivar en riesgos importantes para la salud, salió a advertir ayer el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires al hacer pública su preocupación.
Para la entidad, una de las principales causas del fenómeno es la difusión masiva de estos medicamentos a través de campañas que los presentan como soluciones rápidas y cotidianas para molestias frecuentes. “Son promocionados en televisión, radio y redes sociales como si se tratara de productos completamente inocuos, minimizando sus riesgos y alentando el consumo sin consulta médica”, señalan desde el Colegio profesional.
A fuerza de publicidad “se está contribuyendo a naturalizar el uso de antiespasmódicos sin supervisión: la población los incorpora a su vida cotidiana como si fueran caramelos, ignorando que se trata de fármacos con efectos adversos reales y potencialmente graves”, alertan los médicos bonaerenses.
Como explican desde el Colegio, el mayor riesgo es que el alivio transitorio de ciertos síntomas que produce su consumo puede ocultar enfermedades que requieren atención inmediata.
El uso inadecuado de antiespasmódicos puede “enmascarar cuadros clínicos graves, impidiendo el diagnóstico oportuno de enfermedades que requieren atención urgente, como apendicitis, obstrucción intestinal u otras patologías abdominales de resolución quirúrgica”, detallan desde la entidad.
“Se los promociona como si fueran completamente inocuos y alentando a su consumo”
Más allá de eso existen además riesgos asociados a la combinación de antiespasmódicos con distintos medicamentos sin asesoramiento profesional. Sucede que en algunos casos se producen interacciones farmacológicas capaces de generar complicaciones severas y comprometer la salud.
Frente a esto, la institución recordó que la legislación vigente establece límites para la publicidad de medicamentos de venta libre. Tanto el Decreto 9763/64 como otras disposiciones regulatorias posteriores buscan evitar que los mensajes comerciales fomenten conductas de automedicación que puedan afectar la salud pública.
Con este trasfondo, el Colegio reclamó al Estado una fiscalización más rigurosa de las campañas publicitarias y la aplicación efectiva de las sanciones previstas cuando se detecten incumplimientos. También pidió a los laboratorios farmacéuticos actuar con responsabilidad ética y respetar las normas destinadas a proteger a los consumidores.
La entidad instó a su vez a la ciudadanía a “consultar siempre a un médico antes de medicarse, aun ante síntomas que parezcan leves o cotidianos”.
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