El fenómeno climático de El Niño avanza hacia una nueva fase y los especialistas ya siguen de cerca los posibles impactos que podría tener en distintas regiones del planeta. En ese contexto, la climatóloga y divulgadora científica Friederike Otto, una de las referentes internacionales en el estudio de los eventos extremos vinculados al cambio climático, advirtió que su desarrollo podría potenciar una serie de fenómenos que también tendrían consecuencias para la Argentina.
La preocupación crece mientras los principales organismos meteorológicos del mundo elevan las probabilidades de que El Niño se consolide durante los próximos meses. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estimó que existe un 80% de posibilidades de que el fenómeno se establezca entre junio y agosto y más de un 90% de que continúe al menos hasta noviembre.
Otto explicó que la combinación entre El Niño y el calentamiento global generado por la actividad humana puede actuar como un factor de amplificación de los eventos meteorológicos extremos. Según sostuvo, el planeta ya atraviesa una etapa de temperaturas récord y el nuevo episodio podría intensificar aún más esas condiciones.
“Es como echar más leña al fuego de un mundo que se está calentando”, señaló la especialista al describir el efecto que puede provocar el fenómeno sobre un sistema climático que ya muestra señales de estrés por el aumento sostenido de la temperatura global.
Los tres fenómenos que podrían intensificarse
De acuerdo con la experta, existen tres manifestaciones climáticas que podrían verse fortalecidas por la llegada de El Niño.
La primera son las olas de calor, que podrían alcanzar mayores intensidades y extenderse durante más tiempo. Los registros de temperaturas extremas ya vienen marcando máximos históricos en distintos continentes y la presencia de El Niño podría contribuir a que esos episodios se vuelvan más frecuentes.
El segundo fenómeno son las lluvias intensas e inundaciones. La alteración de los patrones atmosféricos puede favorecer precipitaciones extraordinarias en determinadas regiones, generando anegamientos, desbordes de ríos y daños en infraestructura.
El tercer riesgo identificado por la científica son las sequías severas, que podrían afectar a otras zonas donde las precipitaciones disminuyan significativamente. Este escenario suele impactar de manera directa en la producción agropecuaria, la disponibilidad de agua y la generación de energía.
Según Otto, estos fenómenos no se distribuyen de manera uniforme. Mientras algunas regiones pueden sufrir excesos de lluvia, otras pueden atravesar períodos prolongados de déficit hídrico. Esa variabilidad es una de las características más complejas asociadas a El Niño.
"No existe un fenómeno de El Niño igual a otro"
Por su parte, la secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la argentina Celeste Saulo, advirtió que si bien los científicos cuentan con herramientas cada vez más precisas para monitorear la evolución de El Niño, no es posible anticipar todos sus efectos con exactitud. "No existe un fenómeno de El Niño igual a otro", señaló la meteoróloga argentina al explicar que cada episodio presenta características particulares y que sus consecuencias pueden variar según la región. "Debemos prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente potente, que agravará la sequía y las lluvias intensas”, advirtió.
La titular de la OMM remarcó además que el fenómeno se desarrolla en un contexto de cambio climático que está elevando las temperaturas globales y potenciando la ocurrencia de eventos extremos. En ese sentido, sostuvo que los sistemas de alerta temprana y la preparación de los países serán fundamentales para reducir los impactos sobre las poblaciones más vulnerables.
En tanto que destacó que El Niño tendrá "efectos en cascada", con posibles repercusiones en el comercio mundial. Estos efectos abarcan "desde la variabilidad del clima hasta la economía y la seguridad de las poblaciones. Por eso esta información es tan pertinente y tan importante", indicó. Y al hablar de Sudamérica mencionó a "El Niño Costero" que "genera una serie de impactos que conocemos y que van desde aumentar la lluvia y el calentamiento del mar, lo que hace que toda la industria pesquera se vea fuertemente afectada".
Qué puede ocurrir en la Argentina
Los especialistas señalan que la Argentina suele registrar efectos asociados a este fenómeno, aunque su intensidad y alcance dependen de múltiples factores atmosféricos.
Las proyecciones más recientes del Servicio Meteorológico Nacional indican que existe una alta probabilidad de evolución hacia una fase cálida del sistema ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) durante el trimestre junio-julio-agosto de 2026.
A su vez, los pronósticos estacionales anticipan temperaturas superiores a las habituales en gran parte del territorio nacional y mayores probabilidades de lluvias en varias regiones durante el invierno.
La OMM advirtió además que el nuevo episodio podría alcanzar una intensidad moderada o incluso fuerte, aumentando el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos en distintas partes del mundo.
Un fenómeno natural en un planeta más caliente
Aunque El Niño es un fenómeno natural que se repite de manera periódica, los expertos remarcan que hoy actúa sobre un contexto climático diferente al de décadas atrás.
Para Otto, el principal desafío es comprender que los efectos ya no pueden analizarse de manera aislada. El aumento de las temperaturas globales provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero modifica las condiciones de base sobre las cuales se desarrollan fenómenos como El Niño.
Por ese motivo, la especialista considera que los eventos extremos asociados al clima seguirán representando una amenaza creciente para millones de personas y que la preparación de los sistemas de alerta temprana será clave para reducir los daños y mejorar la capacidad de respuesta frente a futuras emergencias.
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