El planeta podría cruzar en los próximos años una de las barreras climáticas que durante años funcionaron como referencia para evitar los peores efectos del calentamiento global. Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que es previsible que la temperatura media supere los 1,5 grados respecto de los niveles preindustriales, aunque todavía existe la posibilidad de volver a situarla por debajo de ese umbral hacia fines de siglo.
El límite de 1,5 °C fue establecido en el Acuerdo de París de 2015 como una referencia para contener los efectos más graves del cambio climático. De acuerdo con el escenario más optimista planteado por el organismo de la ONU, el calentamiento podría alcanzar un máximo de 1,8 grados. La diferencia entre una décima más o menos no es menor. El informe advierte que cada fracción adicional de calentamiento intensificará los fenómenos meteorológicos extremos y aumentará la posibilidad de que se desencadenen cambios que luego resulten imposibles de revertir.
Entre los principales riesgos aparecen la desestabilización de las grandes capas de hielo, la degradación de la Amazonía y la alteración de una importante circulación de corrientes del Atlántico, fundamental para la regulación del clima.
El secretario general de la ONU, António Guterres, vinculó esa amenaza con los episodios que ya se registran en distintas partes del mundo. “Las olas de calor, los incendios y las inundaciones de este verano son una advertencia de lo que está por venir”, afirmó.
El escenario también fue advertido por la directora del PNUMA, Inger Andersen, quien señaló que los efectos del calentamiento ya se manifiestan con una intensidad creciente. “Cada fracción de grado costará vidas, destruirá medios de subsistencia, profundizará la desigualdad y acercará a los ecosistemas a daños irreversibles”, sostuvo.
Según Andersen, “las olas de calor extremo ya están demostrando que los impactos climáticos golpearán más rápido, con más fuerza y durarán más tiempo, costando más vidas y causando mayores perturbaciones”. Frente a ese panorama, reclamó redoblar los esfuerzos para contener las emisiones.
LA APUESTA PARA FRENAR EL CALENTAMIENTO
El PNUMA plantea como primera medida reducir de inmediato y de manera sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero. El objetivo es limitar cuánto puede aumentar la temperatura y, posteriormente, retirar carbono de la atmósfera para alcanzar emisiones netas negativas y conseguir una reducción de las temperaturas. Guterres consideró que la posibilidad de revertir parcialmente la tendencia todavía existe. “Todavía podemos lograr que el calentamiento vuelva a situarse por debajo de 1,5 °C a finales de siglo”, afirmó.
Para conseguirlo, pidió a los gobiernos que superen los compromisos asumidos en sus planes climáticos nacionales y sus objetivos de emisiones netas cero. También reclamó que los países desarrollados tripliquen la financiación destinada a la adaptación y garanticen que esos recursos lleguen a las poblaciones más expuestas. “El mundo nunca ha estado mejor equipado para desplegarlas”, sostuvo Guterres al referirse a las soluciones frente al cambio climático. Y concluyó: “Ahora es el momento de aumentar la ambición y acelerar la acción”.
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