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De locura a innovación: un mecánico argentino renueva el manejo de partos difíciles

Inspirado por un truco visto en su taller, Jorge Odón desarrolló un dispositivo que obtuvo aval sanitario en Europa, donde ya se usó en más de 300 nacimientos
El dispositivo consiste en un manguito inflable que se coloca alrededor de la cabeza del bebé / web

Por Redacción

Lo que comenzó como una idea surgida en un taller mecánico de Banfield terminó convirtiéndose en una innovación que especialistas consideran la más importante para la asistencia de partos en décadas. El dispositivo OdonAssist, creado por el argentino Jorge Odón para reducir los riesgos asociados al uso de fórceps, logró su aprobación en Europa, donde ya ha sido utilizado en cinco países para asistir el nacimiento de más de 300 bebés.

La historia se remonta a 2006, cuando Odón observó un sencillo truco para extraer un corcho de una botella mediante una bolsa inflada con aire. Aquella imagen dio origen a un mecanismo que, años después, se transformó en una herramienta médica destinada a facilitar los partos vaginales cuando el trabajo de parto se detiene.

El sistema consiste en un manguito inflable que se coloca alrededor de la cabeza del bebé. Una vez inflado, permite ejercer una tracción suave y controlada para acompañar el nacimiento, reduciendo la presión que generan otros métodos tradicionales. Cuando la cabeza del bebé sale por completo, el dispositivo se retira para permitir la respiración normal.

Según los responsables de los ensayos clínicos realizados en Reino Unido, el aparato ofrece una alternativa menos agresiva que las técnicas utilizadas desde mediados del siglo pasado. De hecho, especialistas británicos lo definieron como la primera gran innovación en la asistencia de partos desde la década de 1950.

UN CAMINO LARGO

El camino desde aquella ocurrencia hasta su aplicación en hospitales fue largo. Poco después de desarrollar los primeros prototipos junto al ingeniero Carlos Modena, Odón presentó la idea a especialistas en obstetricia. El proyecto llegó luego a manos del médico Mario Merialdi, quien en ese momento se desempeñaba en el área de salud reproductiva de la Organización Mundial de la Salud.

A partir de ese respaldo comenzaron años de investigaciones, ajustes técnicos y ensayos clínicos que permitieron validar la seguridad y la eficacia del dispositivo hasta alcanzar su utilización en centros médicos de Europa.

La simplicidad del mecanismo fue uno de los aspectos que más llamó la atención de los expertos. “Cuando vi el dispositivo me quedé impactado por dos aspectos: su simplicidad y su seguridad”, afirmó Merialdi tras destacar que puede emplearse con relativa facilidad y representa una alternativa para sistemas sanitarios con menos recursos o dificultades para acceder a equipamiento más complejo.

Odón recuerda que durante mucho tiempo dudó sobre el alcance real de su creación. “Cuando uno inventa algo piensa que está medio loco. ¿Cómo se me ocurrió a mí esto si ya existe hace muchos años? ¿Por qué no se le ocurrió a ningún médico?”, relató. Con el paso de los años, sin embargo, los resultados obtenidos en los distintos ensayos fueron reforzando la confianza en el proyecto.

El inventor también suele destacar el origen inesperado de la idea. “La verdad es que fue un milagro lo que me pasó”, aseguró al recordar aquella noche de 2006 en la que imaginó la aplicación del sistema y se lo contó a su mujer: no tenía ningún vínculo particular con el ámbito de la obstetricia ni existía una situación familiar que lo impulsara a buscar una solución para los partos.

El desarrollo ya fue probado en 48 partos realizados en Argentina y luego incorporado en hospitales de Reino Unido, España, Francia, Alemania e Italia. También fue utilizado en Etiopía. De acuerdo con los datos difundidos por los investigadores, ninguno de los bebés nacidos mediante este procedimiento presentó moretones, hematomas u otras lesiones asociadas en ocasiones a los métodos convencionales.

En 2025, el OdonAssist recibió la certificación CE Mark, que avala su seguridad para el uso hospitalario en Europa. Cada unidad tiene un costo de 335 dólares y es descartable, ya que requiere esterilización especial para garantizar su utilización segura.

Hoy, al observar que su dispositivo aplicarse en diversos países, Odón reconoce que siente satisfacción. “En las pruebas realizadas en Argentina y ahora en Europa ningún bebé ha resultado lesionado”, sostuvo. Para el mecánico argentino, ese resultado constituye la principal confirmación de que una idea nacida fuera del ámbito médico puede convertirse en una herramienta capaz de reducir riesgos en partos complicados.

A dos décadas de aquella madrugada en la que tuvo la idea, tras vender su taller mecánico y radicarse en Uruguay, el inventor asegura que sigue desarrollando nuevos proyectos, aunque reconoce que ninguno tuvo un recorrido tan inesperado como el dispositivo que hoy ayuda a traer al mundo bebés.

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