Lo que empezó como una propuesta en una clase de Física ya tiene resultados concretos: alumnos de una escuela de Abasto lograron poner en funcionamiento los primeros sistemas del satélite en miniatura que construyen para una competencia nacional. Su mini satélite ya puede medir presión y temperatura y obtener imágenes con la cámara que utilizará para su evaluación ante la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
Iris Bianchini, Juan Montellanos y Mateo Guillen quedaron entre los 20 mejores equipos de unos 250 que participaron en CanSat Argentina. Después de superar la primera evaluación, recibieron el kit oficial para construir el dispositivo, que debe concentrar en el tamaño de una lata de gaseosa los sistemas necesarios para cumplir su misión. La próxima evaluación será la anteúltima antes de la instancia final, prevista para principios de noviembre.
El avance marca un cambio de etapa para los estudiantes. Ya no se trata solamente de diseñar el proyecto: consiguieron medir presión atmosférica y temperatura y obtener imágenes con la cámara destinada a su misión secundaria. Ahora trabajan en los programas desarrollados en Python que permitirán procesarlas y analizar diferencias en la vegetación y posibles situaciones de estrés hídrico.
La propuesta busca vincular el desafío espacial con una actividad característica de Abasto: la producción hortícola. Mientras la misión obligatoria exige medir presión y temperatura durante el vuelo y transmitir los datos a una estación terrestre, el equipo platense decidió sumar un objetivo propio relacionado con el estado de la vegetación.
Para la profesora de Física Ornella Dalla Valle, quien acompaña al grupo como tutora junto con el docente de la UTN Darío Panaroni, uno de los aspectos más destacables no está solamente en el dispositivo que están construyendo, sino en el compromiso que asumieron los estudiantes.
“Muchísimo de este trabajo lo están haciendo fuera del horario escolar, por las tardes, los fines de semana y en los momentos que pueden. No es un trabajo que estén haciendo por una nota o porque sea obligatorio: realmente están poniendo muchísimo tiempo y ganas porque quieren que el proyecto salga adelante”, cuenta Dalla Valle.
La iniciativa surgió a principios de este año cuando ella les comentó a los alumnos sobre la competencia durante una clase de Física. El interés del grupo convirtió aquella propuesta en un proyecto extracurricular que fue creciendo con el tiempo. Ahora, además, la intención es que los estudiantes sean cada vez más autónomos en el desarrollo.
“La idea es que ellos vayan aprendiendo a investigar, programar, probar, equivocarse y buscar soluciones”, explica la profesora al comentar que el proceso implicó incorporar conocimientos que no manejaban, trabajar en equipo y enfrentarse con problemas concretos, con el acompañamiento de los docentes.
CON APOYO DE LA COMUNIDAD
A lo largo de este mes, los chicos deberán completar la integración de los componentes, continuar con las pruebas, terminar los programas de procesamiento de imágenes y avanzar con el diseño exterior del CanSat. También tendrán que preparar la documentación y la presentación para la evaluación final.
El proyecto consiguió prácticamente todos los materiales necesarios gracias al apoyo de empresas privadas, una cooperativa y familias que decidieron colaborar. “El proyecto fue generando una red de apoyo alrededor: familias, comunidad, empresas y personas que se fueron acercando y preguntando cómo podían ayudar”, señala Dalla Valle.
La competencia CanSat propone reproducir, a pequeña escala, distintas etapas de una misión espacial: diseñar, construir, probar, lanzar y operar un dispositivo capaz de recolectar y transmitir información. Si el equipo de Abasto supera la evaluación final, quedará entre los cinco grupos que viajarán a Córdoba para lanzar sus satélites.
Para Dalla Valle, sin embargo, el resultado de la competencia será sólo una parte de lo conseguido. “Más allá de cómo termine la competencia, todo este proceso ya es muy valioso”, sostiene. Mientras preparan la próxima evaluación, los estudiantes avanzan con un objetivo concreto: completar su satélite y llegar a la instancia en la que pueda despegar.
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