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El caso Emmett Till: la mentira racial que estremeció a EE UU y encendió los derechos civiles

Un tribunal segregacionista absolvió en 1955 a los asesinos de un adolescente negro de 14 años en Misisipi, pese a las abrumadoras evidencias en su contra. La valentía de su madre al exhibir el cuerpo mutilado y la posterior confesión de que las acusaciones eran falsas convirtieron el crimen en un hito imborrable de la lucha contra el racismo

Por Redacción

Como cada 23 de septiembre, este martes se recuerda el emblemático caso de Emmett Till. Aquel día, pero de 1955, Mamie Till-Mobley tomó una decisión bisagra tras el hallazgo del cadáver desfigurado de su hijo Emmett en el río Tallahatchie: exigir que el féretro permaneciera abierto durante las exequias celebradas en Chicago. Cerca de cien mil personas presenciaron las marcas del linchamiento en el rostro del joven de 14 años durante la exposición pública del cuerpo, mientras la difusión de esas imágenes impactó masivamente a la opinión pública a través de medios afroamericanos como la revista Jet y el periódico The Chicago Defender.

Aquel funeral multitudinario en la iglesia Roberts Temple Church of God in Christ expuso sin atenuantes la brutalidad del odio racial imperante en el Sur profundo estadounidense. El estremecimiento generalizado transformó la conmoción individual en una toma de conciencia colectiva que impulsó las movilizaciones de las décadas siguientes. En diciembre de ese mismo año 1955, la activista Rosa Parks se negó a ceder su asiento en un colectivo de Montgomery e invocó expresamente el recuerdo del chico de Chicago como el motivo determinante para no dar un paso atrás.

Una visita estival marcada por las leyes del Sur profundo

Emmett Louis Till se había criado en la ciudad industrial de Chicago, educado en un entorno distante de la rigidez de las leyes de segregación vigentes en el territorio sudistas. Atraído por los relatos de su tío abuelo Moses Wright sobre el delta del Misisipi, el adolescente logró la autorización materna para viajar en agosto de 1955, pese a las reticencias iniciales de Mamie. Antes de abordar el tren hacia la localidad rural de Money, su madre le encomendó guardar una cautela extrema y adoptar una postura de sumisión absoluta frente a la población blanca de la región.

La tarde del 24 de agosto de 1955, el joven ingresó a una tienda de ultramarinos propiedad de Roy Bryant para comprar dulces junto a sus primos. La esposa de Bryant, Carolyn Donham, de 21 años, sostuvo posteriormente que el chico le había dedicado un silbido o una insinuación provocativa dentro del local.

El secuestro en la madrugada y el hallazgo en el río Tallahatchie

Roy Bryant regresó al pueblo días más tarde y, al enterarse del episodio, se alió con su hermanastro J. W. Milam para irrumpir la madrugada del 28 de agosto en la vivienda de Moses Wright. Los dos hombres capturaron a Emmett a la fuerza y lo trasladaron en una camioneta hacia un galpón ubicado en las afueras del poblado.

En ese recinto le infligieron una golpiza despiadada que le desprendió un ojo, le dispararon en la cabeza y sujetaron a su cuello una pesada pieza de una maquinaria desmotadora de algodón empleando alambre de púas. El cadáver mutilado emergió tres días después en las aguas del río Tallahatchie, donde fue hallado por un grupo de jóvenes que pescaban. La confirmación de la identidad se logró mediante un anillo de plata grabado con las iniciales "L. T." y la fecha 25 de mayo de 1943, pertenencia que había correspondido a su padre fallecido, Louis Till.

Un juicio express controlado por un jurado exclusivamente blanco

Las autoridades radicaron el proceso judicial en la pequeña localidad de Sumner, bajo un clima de marcada tensión y segregación física dentro de la propia sala entre asistentes blancos y negros. Durante las audiencias desarrolladas en septiembre de 1955, Moses Wright se convirtió en el primer afroamericano en el estado de Misisipi en señalar de manera directa a ciudadanos blancos en un tribunal acusándolos de homicidio.

Sin embargo, la estrategia de la defensa, respaldada por abogados locales que asumieron la representación de forma gratuita, buscó descalificar las pruebas alegando que el cuerpo rescatado no pertenecía al adolescente. Tras una deliberación que se extendió por apenas 67 minutos, un jurado compuesto únicamente por doce hombres blancos declaró no culpables a Bryant y a Milam el 23 de septiembre de 1955. Integrantes del jurado reconocieron tiempo después que sabían que los acusados eran culpables, pero consideraban que la cárcel o la pena de muerte no constituían castigos apropiados para hombres blancos por haber matado a un ciudadano negro.

Confesiones impunes y el colapso de la versión judicial

Amparados en la imposibilidad legal de afrontar un segundo juicio por los mismos hechos, Bryant y Milam admitieron la autoría del crimen en 1956 durante una entrevista retribuida concedida a la revista Look. Décadas más tarde, en 2004, el FBI reabrió las actuaciones y dispuso la exhumación del cuerpo en 2005; los peritajes de ADN ratificaron de forma concluyente que la víctima enterrada en Chicago era efectivamente Emmett Till.

El quiebre definitivo en la reconstrucción del caso ocurrió cuando Carolyn Donham admitió ante el historiador Timothy Tyson en 2008 que había inventado la acusación de agresiones e insinuaciones verbales o físicas por parte del menor. Esas revelaciones impulsaron la revisión legislativa en Estados Unidos, derivando en la promulgación de la Ley Emmett Till en 2008 sobre crímenes raciales no resueltos y en la aprobación de la Ley Federal Emmett Till contra el Linchamiento en 2022.

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