Las conversaciones con ChatGPT, Claude y Gemini pueden contener información sensible que queda almacenada en los servidores de las compañías. Documentos, fotografías, datos personales, consultas médicas y archivos laborales son algunos de los contenidos que los usuarios suelen compartir.
Jennifer King, investigadora de la Universidad de Stanford, advierte que los chatbots no deberían ser considerados espacios completamente privados. Según la configuración y el servicio utilizado, las conversaciones pueden conservarse, analizarse o utilizarse para mejorar los modelos.
En ChatGPT se puede desactivar el uso de nuevas conversaciones para mejorar los modelos y utilizar chats temporales. Los chats eliminados se programan para borrarse en 30 días, aunque existen excepciones legales y de seguridad.
En Claude, Anthropic también permite controlar el uso de las conversaciones para entrenamiento. Cuando el usuario lo habilita, determinados datos pueden conservarse durante períodos de hasta cinco años.
En Gemini, Google permite desactivar “Guardar actividad”. Con esta función habilitada, las conversaciones pueden utilizarse para mejorar los servicios. El período de eliminación automática predeterminado es de 18 meses, aunque puede modificarse.
La recomendación de King es evitar compartir contraseñas, datos bancarios, documentos de identidad, historias clínicas, información biométrica, datos de menores y documentación laboral o comercial confidencial.
Además, eliminar una conversación no siempre significa que desaparezca inmediatamente cualquier registro derivado de ella. Las compañías contemplan excepciones vinculadas con seguridad, cuestiones legales y procesos de revisión.
Por eso, los especialistas recomiendan revisar las configuraciones de privacidad y utilizar chats temporales cuando estén disponibles. La principal precaución es no proporcionar a un chatbot información que el usuario no estaría dispuesto a dejar almacenada en un servidor externo.
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