Por los efectos que su alteración del clima tendrían sobre la producción y los ingresos familiares, el “Súper El Niño” podría sumar 4,8 millones de latinoamericanos a la pobreza antes de 2030. La advertencia fue lanzada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que manifestó su preocupación por el alto impacto que el fenómeno climático en actividades esenciales para las economías de la región.
Mientras que las sequías previstas para ciertas zonas podrían reducir los cultivos, afectar los pastizales y limitar la disponibilidad de agua para la producción de energía hidroeléctrica; las lluvias excesivas causarían inundaciones que se podrían traducir también en pérdidas para productores y trabajadores. Pero también la pesca, expuesta a los cambios en la temperatura del mar y en la disponibilidad de nutrientes, sufriría un duro golpe, según prevén los analistas de la CEPAL.
La magnitud de ese impacto dependerá, sin embargo, de las condiciones que se presenten en cada región. Para América Latina y el Caribe, la Comisión de Naciones Unidas calcula que un “Súper El Niño” podría provocar una pérdida acumulada de al menos el 2% del PIB durante los próximos tres años y que la actividad económica podría caer un 1% ya durante el primer año.
La posible agudización del fenómeno está prevista para el último trimestre de 2026. Ante este escenario, José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, destacó la importancia de actuar antes de que se produzcan los daños. “Las respuestas adoptadas una vez declarada la emergencia son considerablemente más costosas que las medidas preventivas basadas en una adecuada anticipación”, por lo que “es imperativo pasar de una respuesta posterior a las pérdidas a una gestión anticipatoria del riesgo climático”. advirtió.
El término “Súper El Niño” no tiene un umbral oficial único. Se utiliza para describir episodios excepcionalmente severos, con anomalías en la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial que pueden superar los 2,25 °C. Entre los episodios más intensos registrados se encuentran los de 1982/83, 1997/98 y 2015/16. Sus efectos no serían iguales en toda América Latina. Miientras que Colombia, Venezuela y parte de Brasil aparecen expuestos a sequías, olas de calor e incendios, Perú, Ecuador,. Uruguay, el sur de Brasil, el norte argentino y el centro de Chile podrían registrar precipitaciones superiores al promedio.
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