Llegar a un diagnóstico de endometriosis suele ser complejo para las miles de mujeres que la padecen: el dolor intenso tiende a confundirse con molestias menstruales normales, las ecografías y las resonancias no siempre detectan las lesiones y muchas pacientes deben someterse a una cirugía para confirmar la enfermedad. El resultado es una espera que, en promedio, se extiende entre siete y nueve años. Si bien frente a esas dificultades han aparecido ya nuevas pruebas prometen identificarla de manera sencilla, su efectividad se encuentra cuestionada aún.
En una nota publicada recientemente en el diario New York Times, especialistas advierten que los tests ofrecidos ya en Estados Unidos para identificar la enfermedad mediante el análisis de moléculas presentes en la saliva o la sangre, o a través de señales eléctricas del aparato digestivo, no cuentan todavía con estudios suficientes que permitan establecer con certeza su precisión.
Pese a que ninguna prueba no invasiva para detectar endometriosis fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), algunas compañías comercializan sus productos con fines de investigación o mediante mecanismos regulatorios que permiten su oferta. Es el caso de Endotest, que analiza moléculas de microARN en la saliva; EndoSure, que mide la actividad eléctrica gastrointestinal; EndomTest, que busca dos proteínas en la sangre, y Xella Health, que combina biomarcadores, síntomas y antecedentes médicos mediante inteligencia artificial.
Los primeros estudios de Endotest y EndoSure informaron una precisión superior al 90% para identificar tanto a pacientes con endometriosis como a personas sin la enfermedad. Sin embargo, los trabajos fueron cuestionados por el tamaño y la composición de las muestras, además de la participación de los fabricantes en su realización o financiación.
El estudio principal de Endotest incluyó a 971 pacientes y el de EndoSure, a 154. En ambos predominaban las personas con endometriosis, una característica que puede distorsionar los resultados y dificultar la evaluación de la capacidad de las pruebas para descartar la enfermedad.
Una investigación independiente sobre Endotest obtuvo resultados menos favorables, aunque también tuvo una muestra pequeña. En cuanto a EndoSure, dos estudios realizados en Bélgica y Brasil no permitieron determinar de manera confiable su eficacia para identificar a quienes no padecen endometriosis.
Los resultados de EndomTest también generan interrogantes: un estudio de su desarrollador detectó apenas al 46,2% de las personas con la enfermedad, por lo que más de la mitad de los casos pasó inadvertida. Además, una de las proteínas que analiza puede aumentar en presencia de distintas afecciones.
Los especialistas consideran prometedora la investigación sobre el microARN, aunque sostienen que hacen falta estudios más amplios e independientes. También advierten que estas pruebas no necesariamente reemplazan la información que aporta una cirugía sobre la ubicación y la gravedad de las lesiones.
Los errores pueden tener consecuencias: un falso positivo puede llevar a tratamientos o intervenciones innecesarios, mientras que un falso negativo puede demorar el diagnóstico. En el Reino Unido, una agencia sanitaria evalúa autorizar temporalmente el uso de Endotest en el sistema público para reunir más evidencia; las otras alternativas todavía no están listas para avanzar en esa dirección.
SUSCRIBITE a esta promo especial