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Entrevistas en fiestas de 15, viajes de egresados y escuelas: nuevo "periodismo", viejos recursos

Hay una escena que, hasta hace algunos años, hubiera resultado extraña para buena parte del periodismo tradicional: un comunicador se acerca a un grupo de estudiantes secundarios en una fiesta, durante un viaje de egresados o a la salida de un colegio. Miran a cámara,, responden, se ríen, un chiste y siguen. Minutos después, circulando por TikTok, Instagram y uno de los contenidos más vistos del día. Un público y consumidores no tan "atendidos" que desde hace años pasaron a ser no solo prosumidores sino también quienes condensan el tráfico del nuevo "periodismo".

No necesariamente ese adolescente lee un diario, quizás tampoco mira un noticiero completo ni entra todas las mañanas a un portal de noticias. Pero eso no significa que esté desconectado del periodismo, de la actualidad o de la necesidad de contar lo que piensa. Simplemente encontró otras puertas. Porque las camarás y micrófonos, como hace un par de décadas, siguen. De otra forma, pero siguen.

Durante décadas, el periodismo tuvo lugares y rituales bastante definidos: la redacción, la radio, el estudio de televisión, la conferencia de prensa, la entrevista formal. Hoy, buena parte de esa estructura se trasladó a un territorio mucho más cotidiano. El periodista o comunicador puede encontrarse con sus entrevistados en una fiesta de egresados, en un viaje, en una plaza, en la puerta de una escuela o, incluso, durante un recreo. Reglas de un nuevo lenguaje.

El estudiante que acepta una entrevista durante un viaje de egresados no necesariamente está pensando que está “dando una entrevista periodística”. "Es un contenido", dicen. La entrevista dejó de ser necesariamente una conversación de instante para convertirse, muchas veces, en un momento de entretenimiento, espontaneidad y exposición a full. Y el periodismo, para seguir estando presente, tuvo que aprender a moverse dentro de ese "código".

Pequeñas escenas que se parecen bastante a un programa de entrevistas improvisado con un celular como cámara, otro de micrófono, alguien pregunta y otro responde. Quién es el más divertido del curso, quién llega más tarde, quién tiene más chances de ser famoso, quién se va a casar primero o quién tal cosa. No es periodismo en el sentido profesional del término y tampoco lo pretende. Pero alguien pregunta, alguien responde y hay audiencia. Nueva, pero hay.

La diferencia es que esa audiencia ya no necesariamente está sentada frente a un televisor o esperando la edición del diario del día siguiente. Puede estar en el mismo colegio, en el grupo de WhatsApp, en Instagram, en TikTok o simplemente mirando desde un teléfono.

Lo que cambió es qué entienden por medio, qué formato aceptan y cuánto tiempo están dispuestos a dedicarle. Un adolescente puede no tener el hábito de leer una nota pero detenerse ante un video de 40 segundos en el que alguien de su misma edad responde una pregunta. Puede no escuchar una entrevista radial de media hora, pero mirar diez fragmentos de esa misma conversación distribuidos durante el día. Cada cual sacará sus conclusiones.

En La Plata, por ejemplo, experiencias como las que llevan adelante Lucas Balbo, como tantos otros (y hasta también en otros ambientes) muestran justamente ese acercamiento. Con lenguajes propios de las redes, con entrevistas en escenarios móviles y con una relación mucho menos distante con los estudiantes, construyen un vínculo distinto al tradicional.

Durante mucho tiempo el periodismo los convirtió en protagonistas de notas sobre educación, fiestas, viajes, tecnología, redes sociales o cambios culturales, pero muchas veces les habló a través de adultos. Ahora los propios estudiantes tienen herramientas para hablar directamente y también para producir sus propios contenidos.

El estudiante puede ser entrevistado y entrevistador al mismo tiempo, puede consumir una noticia y después discutirla en un video. Puede no conocer determinado medio tradicional y, sin embargo, reconocer perfectamente a una persona que produce contenidos periodísticos en redes. Puede informarse de una manera que a los adultos les resulte extraña, pero que para él sea absolutamente cotidiana.

Eso tampoco significa que todo contenido en redes sea periodismo. No. Las diferencias entre una producción espontánea entre compañeros y una entrevista profesional siguen siendo enormes. Hay criterios, responsabilidades, fuentes, contexto, verificación y ética que forman parte del trabajo periodístico y que no desaparecen porque una nota se publique en TikTok o Instagram.

No es solo qué leen los estudiantes, qué noticiero miran o qué radio escuchan. Hoy es más qué videos comparten, qué personas escuchan, qué preguntas se hacen entre ellos y qué historias consideran suficientemente interesantes como para detenerse a mirarlas. Ese nuevo "periodismo" de viejos recursos. 

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