Una radiografía de tórax que se realizó por otro motivo le cambió la vida a Juan Manuel Herrera. El chef, panadero y pastelero de Berisso, conocido por su participación en la señal El Gourmet, descubrió que tenía un tumor en el pulmón derecho y debió someterse a una operación en la que le extirparon el lóbulo inferior de ese órgano. Aunque es más joven que el Papa León XIV, su diagnóstico fue similar y pudo regresar a su trabajo apenas diez días después de la cirugía.
Como en el caso del Pontífice, el diagnóstico llegó para Herrera de manera inesperada, sin síntomas que le hicieran sospechar que atravesaba un problema de salud de esa gravedad. La radiografía mostró una pequeña mancha que dio inicio a una serie de estudios para determinar de qué se trataba. “Apareció la manchita y bueno, ahí arrancamos”, recordó.
Los médicos evaluaron distintas posibilidades antes de establecer el diagnóstico. Entre ellas, buscaron descartar tuberculosis y otras lesiones pulmonares. En ese proceso también cobraron relevancia los antecedentes familiares del cocinero, que contó que tanto sus padres como algunos de sus tíos habían tenido cáncer. “Mi papá tuvo cáncer, mi mamá tuvo cáncer, mis tíos tuvieron cáncer”, enumeró Herrera al reconstruir aquella etapa.
Ante las alternativas que le presentaron, decidió avanzar directamente con la cirugía, sin realizarse una biopsia previa. La intención era extraer la lesión y analizarla durante la intervención para definir los pasos siguientes. “Yo no quise que me hagan biopsia, así que directamente me operaron”, explicó.
Durante la operación, un patólogo examinó el tejido extraído. Los médicos también retiraron tejidos cercanos como precaución ante la posibilidad de que estuvieran comprometidos. Finalmente, le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. Antes de la intervención, el equipo médico le había advertido que podía necesitar varios días de internación e incluso una transfusión de sangre. Sin embargo, la evolución fue más rápida de lo esperado: pasó un día en terapia intensiva, al siguiente fue trasladado a una habitación común y al tercer día recibió el alta. “A los diez días yo ya estaba trabajando”, contó sobre su regreso a la actividad profesional.
CUATRO QUIMIOTERAPIAS Y CONTROLES
Después de la operación, Herrera realizó cuatro sesiones de quimioterapia, que, según relató, pudo atravesar sin los malestares que había temido. “Hice cuatro quimios que en ningún momento me descompuse”, afirmó el chef que, al concluir esa etapa, retomó su vida habitual, aunque con controles médicos periódicos.
Durante los primeros tiempos, se realizó radiografías de tórax con frecuencia y estudios para evaluar su capacidad respiratoria. Pese a que perdió una parte del pulmón derecho, aseguró que no sintió cambios significativos en sus actividades cotidianas, aunque las mediciones registraron una disminución de sus valores respiratorios.
Los médicos le recomendaron incorporar actividad física para mejorar su capacidad pulmonar. Además, Herrera aceptó continuar durante un año con una medicación preventiva destinada a reducir el riesgo de que la enfermedad reaparezca. También ingresó en un programa de investigación clínica en el que recibe una vacuna experimental. Actualmente, concurre cada 21 días a una clínica especializada, donde le realizan análisis de sangre, controles físicos y le administran una medicación por vía intravenosa durante aproximadamente media hora.
La experiencia modificó su relación con la medicina. Antes del diagnóstico, reconoció que mantenía cierta distancia con las consultas y los estudios. Ahora, los controles forman parte de su rutina.Al mirar hacia atrás, considera que el hallazgo fortuito de la lesión fue determinante. Según relató, los estudios posteriores indicaron que el cáncer no se había extendido a otros órganos.
La detección a tiempo, la cirugía y el tratamiento le permitieron volver a su actividad mientras continúa con el seguimiento médico. Por eso, hoy insiste en la importancia de no postergar los controles, incluso cuando no hay síntomas que hagan sospechar una enfermedad. “Creo que tuve mucha suerte. Siempre tomado a tiempo y con los chequeos pertinentes es una ventaja muy, muy importante”, remarcó el chef.
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