En regiones de montaña, donde las calles pueden presentar fuertes desniveles y superficies resbaladizas, es frecuente encontrar vehículos estacionados con la dirección orientada hacia el cordón.
La costumbre tiene una explicación concreta. La idea es contar con una medida de seguridad adicional ante una eventual falla del freno de mano, un problema mecánico o un impacto desde atrás. Si el vehículo comienza a desplazarse, la rueda en contacto con el cordón puede actuar como una barrera y evitar que avance o retroceda libremente. La práctica suele combinarse con el vehículo detenido con un cambio colocado y el freno de mano accionado.
Ahora bien, la duda aparece cuando el mismo procedimiento se aplica en calles completamente planas, como suele verse en La Plata y toda la región. Allí, girar las ruedas hacia un lado o dejarlas derechas no genera un beneficio mecánico particular, ya que no existe una pendiente que pueda hacer que el vehículo se desplace.
Qué ocurre con los autos más antiguos
En los vehículos de generaciones anteriores, la forma de estacionar sí podía tener alguna incidencia sobre determinados componentes. La mecánica de esos automóviles, que no contaba con las asistencias electrónicas actuales, podía quedar sometida a cierto esfuerzo adicional cuando el vehículo permanecía detenido con las ruedas giradas contra el cordón. Entre los elementos que podían recibir esa carga se encuentran los bujes, los extremos de dirección y algunos engranajes de la caja de cambios.
Eso no significa que estacionar de esa manera vaya a romper el auto. El punto está en evitar que todo el peso del vehículo termine descansando sobre el neumático apoyado contra la vereda. Para hacerlo correctamente, primero hay que aproximar el vehículo al cordón con cuidado, evitando golpear la llanta. Mientras se mantiene accionado el freno de pie, se debe girar levemente la dirección hasta lograr un contacto mínimo con el cordón.
Después se acciona el freno de mano, se selecciona el cambio correspondiente y recién entonces se apaga el motor.
Cuál es el error que puede dañar el neumático
Uno de los principales problemas aparece cuando el conductor deja que el auto avance o retroceda antes de colocar el freno de mano y el cambio, hasta que todo el peso quede sostenido por la rueda contra el cordón. “El error más común es el de hacer toda esa maniobra, pero antes de poner el freno y el cambio, largar el auto hasta que todo su peso quede apoyado en el neumático. En ese caso, lo único que se logra es arruinar el talón de la goma porque se deforma al tener que absorber todos esos kilos”, explican los especialistas.
Según detalló, si el neumático queda apenas apoyado, parte de la carga puede trasladarse a los componentes de la transmisión, pero el esfuerzo no resulta significativo cuando previamente se accionó el freno de mano y luego se colocó el cambio. La recomendación, por lo tanto, es que la rueda funcione como una contención adicional y no como el elemento encargado de soportar todo el peso del automóvil.
Lo cierto es que los vehículos actuales cuentan con sistemas que reducen considerablemente este tipo de esfuerzos. Los frenos de mano eléctricos, por ejemplo, ya no dependen del mecanismo tradicional que debía ser retensado periódicamente. A esto se suma el funcionamiento de las cajas automáticas modernas.
La posición “Parking” incorpora un sistema de bloqueo mecánico sobre el eje de transmisión. De esta manera, el peso del vehículo no queda descargado directamente sobre los engranajes de la caja. En numerosos modelos, además, al colocar la transmisión en “Parking” el freno de mano se activa automáticamente. Las propias cajas automáticas también indican que el conductor debe mantener presionado el freno antes de llevar la palanca a esa posición.
La forma correcta de dejar el auto estacionado
Para expertos en mecánica y electrónica, lo fundamental es que el vehículo quede correctamente inmovilizado mediante sus propios sistemas. “En cualquier caso, pero más aún en los autos modernos, que tienen sus elementos diseñados para sostener ese peso, lo más importante es asegurar que el vehículo quede bien estacionado pero sujetado mecánicamente y no apoyar el neumático contra el cordón como amortiguador del peso”, señalan.
Por eso, girar las ruedas hacia el cordón puede ser una medida de seguridad útil cuando el automóvil queda estacionado en una pendiente, pero no debería hacerse de manera que la cubierta termine soportando toda la carga. Una vez que el auto está detenido y asegurado, sí es posible orientar la dirección hacia el cordón sin que el peso del vehículo quede apoyado sobre el neumático. La maniobra funciona entonces como una protección adicional: ante una eventual falla del sistema de frenado o si otro vehículo lo empuja por un error durante el estacionamiento, la rueda puede contribuir a contener el desplazamiento.
“Lo que sí es correcto y hasta recomendable, es que una vez que el auto quedó detenido, el conductor gire la dirección hacia el cordón sin que se apoye el peso sobre el neumático, como una forma de contención adicional para casos en los que falle algún sistema del auto o pueda ser empujado por otro vehículo a raíz de un error de estacionamiento en pendiente”, concluyen los especialistas.
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