Uno de los objetivos actuales de IceCube es determinar dónde se originan algunos de los rayos cósmicos de mayor energía. Entre los lugares bajo observación se encuentra el centro de la Vía Láctea, una región con grandes concentraciones de gas y un agujero negro supermasivo.
Los científicos consideran que allí podrían existir aceleradores naturales capaces de llevar protones hasta energías aproximadamente cien veces superiores a las alcanzadas por los aceleradores construidos por el ser humano. Cuando esos protones chocan con el gas circundante deberían producir, simultáneamente, rayos gamma y neutrinos.
El observatorio HAWC ya registró rayos gamma procedentes de esa región e IceCube había encontrado indicios de neutrinos. Una coincidencia clara entre ambas señales podría aportar evidencias sobre el origen de rayos cósmicos extremadamente energéticos.
Sin embargo, un análisis conjunto realizado con 12 años de información del detector antártico todavía no logró identificar una señal de neutrinos con suficiente fuerza estadística. Los resultados permitieron establecer nuevos límites para esa posible emisión y orientar las próximas investigaciones.
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