La investigación por el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius sumará una nueva etapa con un operativo sanitario en la provincia de Mendoza. Entre el 8 y el 12 de junio, especialistas del Servicio de Biología Molecular de la ANLIS Malbrán y del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos trabajarán en zonas cercanas a Malargüe para determinar si existe circulación del virus en reservorios naturales.
La medida fue definida tras una reunión encabezada por la directora de la ANLIS Malbrán, Claudia Perandones, y la directora regional del CDC, Rachel Smith. El objetivo es reconstruir el posible recorrido epidemiológico del caso índice, que realizó actividades turísticas en Mendoza antes de embarcar en Ushuaia, y establecer si pudo haber estado expuesto al virus antes de abordar el barco.
Los trabajos se desarrollarán junto a especialistas de la Dirección de Epidemiología, Calidad y Control de Gestión del Ministerio de Salud y Deportes de Mendoza e incluirán la captura de roedores silvestres mediante trampas Sherman, utilizadas habitualmente para este tipo de estudios. Los ejemplares serán sometidos a análisis de sangre y tejidos bajo estrictos protocolos de bioseguridad.
Qué especies serán analizadas
Las áreas seleccionadas para el operativo fueron definidas a partir de criterios ecológicos y epidemiológicos vinculados a la distribución de especies consideradas de interés sanitario. Entre ellas figuran el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), principal reservorio del virus Andes, además de Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea, también asociadas a la circulación de hantavirus en ambientes naturales.
Los animales capturados serán trasladados a un laboratorio de campaña especialmente acondicionado para la identificación de especies y la obtención de muestras biológicas. Posteriormente, el material será conservado en contenedores de seguridad y enviado al Laboratorio Nacional de Referencia para Hantavirus del Malbrán, donde se realizarán estudios serológicos y moleculares.
Aunque Mendoza no registra actualmente circulación autóctona confirmada del virus Andes, especialistas de la Universidad de Mendoza señalaron que existe una presencia potencial del roedor reservorio en algunas zonas de la provincia, lo que justifica la ampliación de la investigación y el seguimiento de posibles cadenas de transmisión.
La investigación continúa en Tierra del Fuego
En paralelo, el Malbrán continúa procesando las muestras obtenidas durante un operativo realizado en mayo en Ushuaia y en sectores del Parque Nacional Tierra del Fuego. Allí se instalaron unas 200 trampas en distintos puntos estratégicos, entre ellos la Reserva Playa Larga y el relleno sanitario municipal, con el propósito de identificar reservorios naturales del virus.
Durante esa misión no se detectaron ejemplares de ratón colilargo, aunque sí fueron capturadas otras especies vinculadas a la circulación del hantavirus. Las muestras recolectadas permanecen en análisis y las autoridades esperan que los resultados permitan aportar información clave para reconstruir el origen del brote y determinar si existió circulación viral en la zona visitada por los pasajeros.
Además, los especialistas brindaron capacitación en diagnóstico molecular al personal del Hospital Regional Ushuaia para fortalecer la capacidad local de vigilancia epidemiológica y mejorar la detección temprana de posibles casos.
El brote que encendió las alarmas internacionales
El caso comenzó a investigarse a comienzos de mayo, cuando el Centro Nacional de Enlace de los Países Bajos notificó a las autoridades argentinas sobre un brote de enfermedad respiratoria grave detectado entre pasajeros del crucero MV Hondius, que había partido de Ushuaia el 1 de abril con 147 personas de 23 nacionalidades a bordo.
Hasta el momento se registraron 13 casos confirmados o probables de hantavirus vinculados al episodio, incluidos tres fallecimientos. Los estudios realizados determinaron que todos los casos corresponden al virus Andes, la única variante conocida capaz de transmitirse entre personas, una característica que lo diferencia de otros hantavirus presentes en distintas regiones del mundo.
Según el Ministerio de Salud, los análisis mostraron secuencias prácticamente idénticas entre los afectados, un dato que fortalece la hipótesis de que parte de los contagios se produjeron durante la travesía. Los primeros síntomas aparecieron mientras el barco se encontraba navegando y, tras el desembarco, comenzaron a confirmarse los diagnósticos en distintos países.
Pese al impacto internacional que generó el episodio y a la preocupación inicial por una posible expansión de los contagios, los especialistas remarcan que el riesgo de propagación masiva es bajo. Sin embargo, consideran fundamental identificar el origen exacto del brote y determinar si existen reservorios naturales vinculados al caso para fortalecer las estrategias de prevención, vigilancia sanitaria y respuesta epidemiológica ante futuros eventos similares en el sur argentino.
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