El gobierno de La Rioja volvió a recurrir a los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos como “Chachos”, y ayer comenzó a distribuir una nueva tanda de la cuasimoneda provincial. La medida representa una inyección de alrededor de $4.000 millones destinada a reforzar los ingresos y, al mismo tiempo, apuntalar el consumo y la actividad comercial.
La administración de Ricardo Quintela dispuso una ayuda extraordinaria de 50.000 Chachos para aproximadamente 80.000 personas. Entre los alcanzados se encuentran empleados de planta del Gobierno provincial, trabajadores vinculados a la Administración Pública, jubilados de la Policía que cobran por quincena y beneficiarios de distintos programas y contratos estatales.
El ministro de Hacienda provincial, Fabián Blanco, sostuvo que la iniciativa busca atender dos frentes: “uno, el del empleado, y otro, el del sector económico de la provincia”, señaló.
CÓMO FUNCIONAN LOS CHACHOS
La cuasimoneda mantiene una paridad nominal de un Chacho por cada peso y puede utilizarse en los establecimientos adheridos. También sirve para cancelar impuestos provinciales, tasas municipales y servicios prestados por empresas estatales.
Alrededor de 800 comercios de La Rioja aceptan los bonos. El ministro de Hacienda afirmó además que hubo consultas de establecimientos ubicados en localidades cordobesas cercanas a la provincia.
Esta nueva emisión tendrá vigencia hasta el 29 de diciembre. Quienes mantengan los bonos hasta su vencimiento recibirán un interés del 1%, aunque desde el Gobierno provincial aclararon que el objetivo central es que el dinero circule.
“No es el espíritu especular guardándolos, sino que todo se vuelque al consumo dentro del circuito económico de la provincia”, explicó Blanco.
Por ahora, los 50.000 Chachos constituyen una asistencia extraordinaria. Sin embargo, el gobierno de Quintela analiza darle continuidad e incluso incorporarla más adelante al esquema de ingresos de los trabajadores provinciales.
Blanco aclaró que una eventual continuidad dependerá de la evolución de las cuentas públicas. “Hay que ser responsables y serios a la hora de hacer un anuncio, sabiendo que después hay que mantenerlo en el tiempo”, sostuvo.
La decisión se produce además en un escenario financiero complejo para La Rioja, que continúa sin regularizar sus compromisos con bonistas internacionales y permanece en default.
Desde el Ejecutivo provincial reconocieron que la asistencia no resolverá por sí sola las dificultades económicas, aunque confían en que permita aliviar parcialmente los ingresos de los beneficiarios y generar mayor movimiento en los comercios locales.
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