Desde el lunes 9 de noviembre, las personas que quieran conocer su estado frente al VIH podrán realizarse un autotest en sus hogares sin necesidad de acudir a un centro de salud ni de someterse a una extracción de sangre. La nueva herramienta utiliza una muestra de saliva y permite obtener un resultado en aproximadamente 20 minutos. Se trata de la primera prueba de estas características que se comercializa en Argentina. El producto, desarrollado originalmente por la compañía estadounidense OraSure y presentado en el país por Laboratorio Richmond, será de venta libre en farmacias y también podrá adquirirse a través de internet.
El autotest, que tendrá un precio de $27.500 en las farmacias, alcanza una sensibilidad superior al 99,4%, una especificidad del 99% y una usabilidad mayor al 97%. Estos indicadores reflejan su capacidad para identificar correctamente la infección, descartar resultados positivos en personas que no tienen el virus y facilitar la realización del procedimiento. Los valores obtenidos en las pruebas de evaluación indican una baja proporción de falsos positivos y falsos negativos.
Aunque se trata de un procedimiento rápido, sencillo, privado y no invasivo, sus fabricantes advierten que, como ocurre con otros métodos de detección, tiene limitaciones: puede no identificar una infección reciente debido al denominado período de ventana, durante el cual el organismo todavía no desarrolló una respuesta inmunológica detectable.
Si bien los tratamientos disponibles permiten controlar el VIH con medicamentos de elevada eficacia y convertirlo en una enfermedad crónica, el diagnóstico continúa siendo una dificultad. En Argentina, alrededor de 140 mil personas viven con el virus y una proporción todavía desconoce su condición.
“A pesar de que contamos con muchos medicamentos de altísima eficacia para contener y tratar el VIH y volverlo una enfermedad crónica, todavía es una patología que afecta a unos 140 mil argentinos. Pero lo peor es que muchos llegan ‘tarde’ a comenzar su tratamiento por falta de diagnóstico”, explica la infectóloga Florencia Cahn, integrante del equipo de investigaciones de Fundación Huésped, al señalar que “el 13% de las personas portadoras en Argentina no sabe aún que es portador del virus”.
Las estadísticas de la AIDS Healthcare Foundation también muestran las dificultades para detectar la infección en etapas tempranas. En el país se registran aproximadamente 6.900 nuevos diagnósticos por año. De ese total, el 49% corresponde a casos considerados tardíos y el 30% se produce cuando la infección ya alcanzó una etapa avanzada, con un deterioro importante del sistema inmunológico. Para la organización, el desafío consiste en convertir los avances científicos en resultados concretos para toda la población y garantizar que las personas puedan acceder al diagnóstico oportunamente.
La detección tardía tiene consecuencias tanto para la salud individual como para la prevención de nuevos contagios. Quienes comienzan el tratamiento después de una demora pierden la posibilidad de controlar antes la infección y evitar el deterioro de sus defensas.Además, una persona que no recibe tratamiento puede transmitir el virus. En cambio, con la medicación adecuada puede controlar el VIH y alcanzar la supresión viral, lo que impide la transmisión sexual.
La posibilidad de realizar una prueba en el hogar apunta, precisamente, a ampliar las alternativas de prevención y diagnóstico para quienes encuentran dificultades para acercarse a una institución sanitaria.
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