Las lluvias abundantes del final del invierno, propias del fenómeno de El Niño, seguidas por temperaturas cálidas, crean las condiciones ideales para una primavera difícil para quienes sufren alergias. Y es que al favorecer el crecimiento y la actividad de las plantas, no sólo aumentan la producción de pólen sino que prolongan su permanencia en el ambiente. El fenómeno cobra especial relevancia en La Plata, donde abundan algunos de los árboles considerados más alergénicos, como el plátano, el tilo y el fresno. A ellos se suman el álamo y el césped, que también liberan polen durante esta época del año: septiembre, octubre y noviembre concentran los mayores niveles de polinización.
“Las lluvias del final del invierno, seguidas de temperaturas cálidas, hacen que las plantas crezcan más, sean más activas y generen mucha más cantidad de polen”, explica la médica otorrinolaringóloga Ana Cofré al señalar que el fenómeno provoca que los picos de polinización “no solo inicien antes, sino que duran más tiempo”.
La exposición suele producir en general picazón de nariz y ojos, estornudos, lagrimeo, congestión y mucosidad, pero a veces también asma y tos. "En algunos pacientes la intensidad de estos síntomas hace difícil su vida habitual, por les afecta el sueño, el trabajo y las actividades al aire libre”, explica Cofré, quien dirige el Centro Patagónico de Otorrinolaringología.
La alergia tampoco se presenta siempre de la misma manera ni comienza necesariamente en la adultez. “Predomina en la adolescencia y adultos jóvenes, pero en los últimos años estamos observando cómo se inicia en edades cada vez más tempranas y se mantiene muchos más años”, señala la médica, quien advierte que pese a la persistencia de los síntomas, muchas personas postergan su tratamiento al considerar que se trata de un problema menor.
“La mayoría de las veces la gente no consulta porque no creen que tenga suficiente gravedad", reconoce la experta al explicar que esa “falta de gravedad” es engañosa porque la congestión interfiere en el descanso, afecta la calidad de vida diaria y la persona puede pasar tres meses enteros rascándote los ojos y estornudando. De ahí la importancia de conocer el tipo de polen al que somos sensibles y cuándo es la fecha de polinización.
El estudio alergológico incluye la historia clínica, pruebas cutáneas y estudios en sangre. Puede realizarse incluso durante la primavera, aunque para las pruebas cutáneas es necesario suspender los antihistamínicos orales algunos días antes. Los colirios y los aerosoles nasales pueden continuar utilizándose.
La búsqueda de alivio rápido también puede llevar a la automedicación. Frente a los productos disponibles para tratar las alergias, la especialista recomienda no iniciar un tratamiento sin conocer previamente el cuadro. “Cuando lo hace el paciente sin tener idea no es recomendable porque puede meter la pata y generar más daño”, alertao Cofré.
La excepción está dada por los pacientes crónicos que ya cuentan con una indicación médica estructurada y un plan de rescate. Para el resto, la recomendación es realizar primero una consulta y establecer a partir de allí el tratamiento adecuado.
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