Uno de los mayores desafíos en el tratamiento del Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas es lograr que los medicamentos alcancen el cerebro. Aunque muchos compuestos muestran resultados alentadores en el laboratorio, más del 95% no consigue llegar en cantidades suficientes debido a la barrera hematoencefálica que protege al cerebro del ingreso de sustancias potencialmente dañinas.
Ese obstáculo fue el eje de una de las presentaciones más destacadas de la Alzheimer’s Association International Conference (AAIC), realizada en Londres. Allí, el investigador estadounidense Ryan Watts presentó una plataforma tecnológica que busca utilizar un receptor denominado transferrina como una “puerta de entrada” para transportar fármacos desde la sangre hasta el cerebro.
La estrategia apunta a aprovechar ese receptor para hacer llegar distintos tipos de tratamientos, como anticuerpos, enzimas o terapias génicas. En el caso del Alzheimer, la tecnología ya se está evaluando con fármacos dirigidos contra las proteínas beta amiloide y tau, dos de los principales blancos de investigación de la enfermedad.
Especialistas que participaron del encuentro señalaron que el desarrollo representa un avance promisorio porque intenta resolver uno de los principales motivos por los que fracasan muchos tratamientos experimentales. Sin embargo, advirtieron que todavía será necesario demostrar en estudios clínicos que esta estrategia no solo mejora la llegada de los medicamentos al cerebro, sino que también consigue retrasar de manera significativa el deterioro cognitivo y funcional.
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