La energía liberada por los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio fue registrada apenas ocho minutos y medio después por un sismómetro de alta precisión del Observatorio Argentino Alemán de Geodesia (AGGO), ubicado en el Parque Pereyra Iraola, partido de Berazategui. Los eventos ocurrieron a unos 5.200 kilómetros de distancia.
El registro fue posible gracias al instrumento GURALP, que integra el equipamiento científico del observatorio del CONICET y permite detectar las ondas sísmicas que se propagan por el interior de la Tierra. Como explicó la geofísica Romina Galván, la primera señal captada fue la denominada onda P, la fase inicial de la energía liberada por un terremoto y la que viaja a mayor velocidad.
Los dos movimientos ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y conformaron lo que los especialistas denominan un “doblete sísmico”: dos terremotos de magnitud similar originados en la misma zona de falla, en lugar de un sismo principal seguido por una réplica.
Aunque el AGGO está dedicado principalmente a estudios geodésicos, su sismómetro registra terremotos de gran magnitud ocurridos en distintas partes del mundo. La información obtenida es de acceso público y constituye un insumo de valor para la comunidad científica, ya que permite estudiar cómo se propagan las ondas sísmicas a través de las distintas capas del planeta y mejorar la localización y el análisis de estos fenómenos.
El sismómetro, que funciona dentro de una instalación especialmente diseñada para evitar interferencias externas, está montado sobre un pilar de varios metros de profundidad.
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