Por primera vez, los Testigos de Jehová de todo el mundo podrán aceptar y donar determinados componentes de la sangre de otra persona. La decisión representa un cambio histórico para una de las imposiciones más controvertidas de esta religión, cuya postura frente a las transfusiones ha generado durante décadas conflictos con médicos, pacientes y tribunales.
La nueva disposición difundida por el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová establece que la aceptación de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas será una cuestión de conciencia individual. Del mismo modo, cada Testigo podrá decidir si dona su propia sangre cuando esta vaya a ser utilizada para obtener componentes o fracciones destinados a otras personas. La modificación no alcanza sin embargo a la sangre entera.
El cambio adquiere especial trascendencia por las situaciones que la postura anterior había provocado en el ámbito médico. En los últimos años se hicieron públicos casos de fieles que rechazaron tratamientos por su oposición a las transfusiones y otros en los que padres impidieron que sus hijos recibieran intervenciones médicas urgentes. Esas situaciones derivaron en múltiples intervenciones judiciales para priorizar la salud y la vida de los chicos.
La nueva posición fue comunicada mediante un video difundido en varios idiomas. En él, la organización sostiene que "la vida y la sangre son sagradas", pero reconoce que "los avances en este campo han planteado muchas preguntas". A partir de esa consideración, el mensaje sostiene que "cada cristiano debe tomar su propia decisión respecto del uso de su sangre en el ámbito quirúrgico y en relación con los tratamientos médicos".
La organización fundamentó el cambio en la Biblia, en particular en una cita de la carta de San Pablo a los Gálatas: "Cada uno llevará su propia carga", utilizada para señalar que cada cristiano puede tomar su propia decisión sobre este asunto.
El rechazo a las transfusiones de sangre había sido durante décadas una de las posiciones religiosas más características y controvertidas de los Testigos de Jehová. En la práctica, esa postura podía impedir el acceso a tratamientos médicos y quirúrgicos en los que la transfusión resultara necesaria.
"De manera similar, cada Testigo debe decidir si dona o no su propia sangre, siempre que esta se utilice únicamente para proporcionar componentes o fracciones a otras personas", señala el comunicado.
La organización aclaró que la consideración de la sangre como algo sagrado no cambia. "La sangre sigue siendo sagrada para los Testigos de Jehová, que continúan considerando la vida y la sangre como valiosos regalos de Dios", declaró Paul Gillies, su portavoz internacional. "Reconocemos que las decisiones médicas relacionadas con los componentes de la sangre son una cuestión de conciencia entre cada Testigo y su Dios, Jehová", agregó.
El comunicado también sostiene: "Los Testigos de Jehová aman la vida y desean recibir la mejor atención médica disponible. No practican ni recurren a curaciones milagrosas, y acuden a médicos capaces de brindar tratamientos eficaces que, al mismo tiempo, respeten sus deseos, valores y creencias".
El impacto de la medida surge de que los Testigos de Jehová cuentan con más de nueve millones de miembros en todo el mundo, reunidos en congregaciones presentes en más de 200 países y territorios.
SUSCRIBITE a esta promo especial