El riesgo de los chicos de contraer meningitis aumenta hoy en el país a la par de su edad. Y es que cobertura de la vacunación para prevenir su contagio, que alcanza a 9 de cada diez bébes, se reduce a los 11 años a casi la mitad, advierten pediatras al conmemorarse hoy el Día Mundial para su prevención.
En Argentina, la cobertura contra el meningococo disminuye en cada etapa del esquema de vacunación. Como muestran los últimos datos oficiales, mientras que la primera dosis, indicada a los 3 meses, alcanza al 89,9% de los bebés, la segunda, a los 15 meses, cae al 76,9% y la tercera alcanza su nivel más bajo al acercarse la pubertad, cuando apenas el 57,2% de los chicos de 11 años recibió la dosis prevista por el Calendario Nacional.
La situación adquiere especial relevancia porque la adolescencia es una etapa en la que aumenta la circulación social y el contacto cercano entre jóvenes, condiciones que pueden favorecer la transmisión del meningococo, alertan los especialistas.
La adolecencia “es un momento de especial vulnerabilidad porque los jóvenes suelen tener mayor circulación social y contacto cercano con otras personas, lo que facilita la transmisión del meningococo. Por eso es clave, no sólo la vacunación en la primera infancia, sino también a los 11 años”, advirtió Fernando Burgos, médico pediatra de Fundación Vacunar.
Aunque al considerar las aplicaciones recibidas de manera tardía la cobertura entre los adolescentes asciende al 75,4%, una parte importante de las dosis se aplica después de la edad prevista. El objetivo para las vacunas incorporadas al Calendario Nacional es alcanzar coberturas iguales o superiores al 95%.
La meningitis es una inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal y puede tener diferentes causas. La forma bacteriana es la más grave y puede ser provocada, entre otros agentes, por meningococo, neumococo y *Haemophilus influenzae* tipo b.
En el caso del meningococo, además, la enfermedad puede avanzar con extrema rapidez. Algunos pacientes pueden fallecer durante las primeras 24 horas desde la aparición de los síntomas, aun con un tratamiento adecuado. Fiebre, rigidez de cuello, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, náuseas y vómitos se encuentran entre las principales señales de alerta.
En los menores de un año pueden presentarse además irritabilidad, dificultad para despertarse, inapetencia o abultamiento de la fontanela. Ante síntomas compatibles, la recomendación de los especialistas es acudir inmediatamente a una guardia, debido a que se trata de una urgencia médica.
La enfermedad también puede dejar consecuencias graves entre quienes sobreviven. Se estima que uno de cada cinco pacientes puede presentar secuelas permanentes, como pérdida de la capacidad auditiva, complicaciones neurológicas, problemas cutáneos, pérdida de una o más extremidades, fallo renal o complicaciones psicosociales o psiquiátricas.
Los datos epidemiológicos también ponen el foco sobre el meningococo B. Entre 2023 y 2025, este serogrupo representó el 86,5% de los casos de enfermedad meningocócica invasiva caracterizados en niños y adolescentes de hasta 15 años.
El Día Mundial de la Meningitis, que se conmemora cada 5 de octubre, pone el foco en la necesidad de sostener la prevención durante todas las etapas de la infancia y la adolescencia. La caída de las coberturas deja un mensaje concreto: a medida que los chicos crecen, no debería disminuir la protección frente a una enfermedad que puede evolucionar rápidamente.
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