Una investigadora de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo integra el comité científico de Pampa Azul Bonaerense, un programa que busca generar información para la conservación y el uso sostenible de los ecosistemas marino-costeros de la Provincia.
La costa bonaerense no es un territorio uniforme. A lo largo de sus 1.281 kilómetros conviven distintos ecosistemas, actividades productivas, ciudades y comunidades que dependen de recursos naturales como el agua dulce. En ese escenario, el conocimiento científico se convirtió en una herramienta clave para anticipar problemas vinculados con la erosión, la contaminación y la disponibilidad de los acuíferos costeros.
Uno de los aportes en ese campo surge de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM-UNLP), a través del trabajo de la geóloga Silvina Carretero, investigadora independiente del CONICET y docente de la casa de estudios.
Desde octubre de 2025, Carretero integra el Comité Asesor Científico-Tecnológico (CACiT) de Pampa Azul Bonaerense, creado por la Subsecretaría de Política Ambiental del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires. Es la única representante de la FCNyM y de la UNLP dentro de un organismo conformado por 32 investigadores, investigadoras y tecnólogos vinculados con las ciencias del mar.
El objetivo del comité es aportar conocimiento científico para orientar políticas de conservación, restauración y uso sostenible de los ambientes marino-costeros bonaerenses.
Una costa con distintos problemas
Para Carretero, hablar de “la costa” como si se tratara de un único ambiente puede llevar a una mirada equivocada. La Franja Costera Bonaerense se extiende desde Punta Rasa hasta la desembocadura del río Negro, comprende 18 partidos y llega hasta las 12 millas marinas, límite del Mar Territorial Argentino.
“Es un mosaico de ecosistemas interdependientes”, explica la investigadora, quien plantea la necesidad de analizar la costa como un sistema socioecológico, donde las actividades humanas y los procesos naturales están estrechamente relacionados.
En ese territorio se superponen problemas como la urbanización, el turismo, la explotación de recursos, la contaminación, las especies exóticas invasoras y la erosión. A esto se suma la llamada “litoralización”, es decir, la concentración de usos, infraestructura y actividades sobre la franja costera.
Los acuíferos tampoco presentan las mismas características en toda la Provincia. Carretero trabajó en la identificación de distintos sectores hidrogeológicos y advierte que las diferencias en la dinámica y composición química del agua subterránea condicionan tanto el acceso al recurso como su protección.
Un caso que muestra el impacto de la investigación
Uno de los ejemplos que permite dimensionar la importancia de estos estudios ocurrió en San Clemente del Tuyú.
En 2014, la cooperativa local solicitó a Carretero un estudio sobre el acuífero utilizado para abastecer a parte de la población. La investigación detectó un proceso de salinización en uno de los sectores, asociado a una explotación intensiva.
El problema no resultaba evidente porque varios pozos funcionaban al mismo tiempo y el agua era mezclada antes de ingresar al proceso de potabilización. De esa manera, la salinidad podía quedar diluida y pasar inadvertida.
A partir de estudios hidrodinámicos, hidroquímicos y geofísicos, se recomendó redistribuir las perforaciones, respetar determinadas distancias entre los pozos y abandonar el sector afectado.
La cooperativa implementó las medidas y, años más tarde, el equipo volvió a analizar el acuífero. Los resultados mostraron que el sistema había recuperado sus condiciones naturales de salinidad.
“Podemos decir que el sistema fue remediado”, señaló Carretero, al destacar que la investigación permitió detectar un problema que no era visible, orientar una decisión y posteriormente comprobar la recuperación del recurso.
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