TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Ocurrencias: descuidos fatales y selfies mortales

Por Alejandro Castañeda

afcastab@gmail.com

La joven influencer y creadora de contenido María Eduarda Rodrigues de Freitas (21 años) murió en Brasil tras ser lanzada a un abismo de 40 metros sin la imprescindible soga de seguridad. El trágico accidente ocurrió durante la práctica de un salto de cuerda extrema en un puente del de San Pablo. Este descuido fatal ha generado un intenso debate sobre la regulación de las empresas de turismo de aventura y la importancia de verificar las certificaciones de seguridad antes de vender actividades de alto riesgo.

Hay gente que necesita coquetear con los límites de sus antojos y de su osadía para poder llegar siempre un poco más lejos. El gran denominador común de esos curiosos corajudos es que poseen una energía muy por encima de la media común y tienen un corazón rebosante de anhelos. Llevan motores adentro que operan sólo a altas revoluciones. Buscan alcanzar metas peligrosas para explorar los límites del riesgo y de su cuerpo. Y se embriagan de una exaltación deliciosa hasta orillar lo más extremo de las posibilidades humanas. En un mundo sobrado de escepticismo y utilitarismo, ellos persiguen el milagro de poder enseñar que lo inalcanzable al fin no está tan lejos. Pero también, tentados por el señuelo de ser famosos, encaran empresas arriesgadísimas en busca de alguna medalla virtual que desde las redes premie su coraje y les deje cosechar “likes” y seguidores.

Todos estos intrépidos disputan un mano a mano con el destino. Exprimen al máximo su arrojo para incursionar en zona de altos riesgos. Esas ansias de exigirse al máximo también persigue una deriva utilitaria. Es probable que esta malograda influencer haya desafiado la suerte para engordar su fama y sumarle una medalla a su valentía. Todos tienen derecho a probarse y probar lo que quieran. Lo que le otorga un aire inexplicable al macabro suceso es que los encargados de atarla a una soga para poder detener su caída a pocos metros del suelo, se hayan olvidado de hacer lo único que tenían que hacer. Este infame descuido humano le da a la fatalidad un grado de irresponsabilidad que huele más a crimen que a distracción. Se olvidaron de lo único que tenían que recordar. Fueron dos asistentes que sin querer colaboraron con una muerte que en estos días anda muy ocupada gestionando guerras.

Y se embriagan de una exaltación deliciosa hasta orillar lo más extremo de las posibilidades humanas

Un estudio de la Fundación iO, especializada en Medicina Tropical y del Viajero, alerta, también, sobre el poder letal de las selfies al precisar que desde 2008 hasta mediados de 2025 son 379 las personas que murieron sacándose ese tipo de fotos en todo el mundo. El trabajo apunta, además, que la moda de las selfies es ya es más letal que los ataques de tiburón. Según los datos del estudio, una persona muere cada 13 días intentando sacarse la autofoto más llamativa y temeraria. El trabajo destaca que las principales causas de muerte relacionadas con las selfies son las caídas desde grandes alturas, los ahogamientos y los accidentes con medios de transporte. De entre todos los países del planeta, la India es el que registra más muertes por selfies, seguida de Estados Unidos, Rusia y Brasil. Detrás de la decisión de arriesgar la vida para tomarse una foto aparece la búsqueda de la originalidad y la creatividad a cualquier precio en las imágenes que se publican en redes sociales. El incentivo es la validación externa, los “me gusta” y los comentarios positivos. Una conducta que se registra fundamentalmente entre los jóvenes: la edad promedio de las víctimas ronda los 24 años, y en un 57,74% de los casos, las víctimas son hombres. ¿Qué es lo que celebran estos jóvenes? Quizá celebren su juventud, el éxito de estar vivos, que necesitan corroborar con tanta muerte alrededor. Pero esto no es un sermón contra los excesos juveniles, porque la juventud siempre curioseó por los bordes. Y eso vale y cuesta.

La Fundación iO, autora del trabajo, sugiere que las agencias de viajes deberían aconsejar a los turistas chequear a fondo el protocolo de seguridad de todas las atracciones riesgosas y también, no arriesgarse a dejar en el libro de las tragedias inexplicables, la hazaña ingrata de despedirse de la vida por una selfie fatal.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD
' + '

' + safeMsg + '

' + '' + ''; function close() { overlay.classList.remove('qp-visible'); setTimeout(function () { overlay.parentNode && overlay.parentNode.removeChild(overlay); }, 200); } overlay.querySelector('.qp-modal-btn').addEventListener('click', close); overlay.addEventListener('click', function (e) { if (e.target === overlay) close(); }); document.addEventListener('keydown', function onKey(e) { if (e.key === 'Escape') { close(); document.removeEventListener('keydown', onKey); } }); document.body.appendChild(overlay); // Trigger reflow for transition overlay.offsetHeight; overlay.classList.add('qp-visible'); } if (document.readyState === 'loading') { document.addEventListener('DOMContentLoaded', show); } else { show(); } } catch (e) { /* fail silently */ } })();