La incertidumbre por la falta de un medicamento esencial para tratar el Parkinson podría empezar a disiparse antes de lo previsto. Pfizer, principal proveedor de levodopa en el país, informó que prevé normalizar el suministro de Lebocar en dos etapas: la presentación de 250 miligramos estaría disponible a principios de noviembre, mientras que la de 100 miligramos se regularizaría hacia fines de diciembre.
El anuncio representa un adelanto significativo respecto de los plazos comunicados inicialmente, que ubicaban la recuperación de la producción en marzo. La interrupción temporal había generado preocupación entre los pacientes y motivado gestiones del Gobierno con los laboratorios para acelerar la restitución del abastecimiento y encontrar alternativas.
Según fuentes de la industria, Pfizer concentra cerca del 70 por ciento del mercado y había dejado de producir levodopa en la Argentina semanas antes de que se conociera la dimensión del problema. En paralelo, el laboratorio Bagó, que cubría alrededor del 20 por ciento de la demanda, está aumentando su producción para compensar los posibles faltantes. La empresa prevé elaborar en los próximos dos o tres meses un volumen equivalente al que habitualmente producía en un año.
La Red Argentina de Parkinson advirtió sobre las consecuencias que puede tener la discontinuidad del tratamiento: “el Parkinson no puede esperar. La interrupción de levodopa / carbidopa puede provocar un serio deterioro de la movilidad y, en determinadas circunstancias, complicaciones más duras”.
En el país se estima que más de 90.000 personas tienen Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta el sistema nervioso central y deteriora gradualmente el control de los movimientos. La levodopa es el fármaco más eficaz para aliviar los síntomas motores: una vez que llega al cerebro, se transforma en dopamina, cuya disminución provoca temblores, rigidez y lentitud de movimientos.
Pfizer no precisó qué inconveniente motivó la suspensión temporal de la producción. Entre las hipótesis que circularon se mencionó una posible dificultad para conseguir la materia prima, aunque Bagó no habría tenido problemas para importar el principio activo. Ambos laboratorios comercializan medicamentos biosimilares, ya que el producto original de MSD no está disponible en el país.
Por su parte, Bagó señaló que “está trabajando en conjunto con la autoridad sanitaria (ANMAT) para acompañar la creciente demanda” de su medicamento. La compañía también explicó que “Esta demanda imprevista surge de la discontinuidad temporal del medicamento con los mismos principios activos comercializados por otra empresa”.
Pese a las perspectivas de recuperación, la disponibilidad todavía presenta diferencias entre regiones. Según fuentes de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), mientras en algunas provincias las droguerías abastecen a las farmacias sin mayores dificultades, en otras persisten faltantes.
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