Un inusual calentamiento en el océano Pacífico volvió a poner en alerta a los centros de monitoreo climático y abrió interrogantes a nivel regional sobre el comportamiento del tiempo en Sudamérica durante los próximos meses.
Las mediciones difundidas por la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) registraron anomalías térmicas significativas en la superficie del agua, un escenario que los especialistas siguen de cerca para determinar si el fenómeno alcanzará una intensidad extraordinaria.
De acuerdo con el último reporte técnico, la temperatura en la región central del Pacífico superó los valores habituales por un margen de 1,8 °C. Este registro se acerca al umbral considerado extremo y llevó a los investigadores a ampliar la escala de sus mapas de seguimiento al detectar núcleos con desvíos de hasta 2,6 °C en sectores específicos del Pacífico central y oriental.
El análisis de las capas subsuperficiales aportó datos adicionales sobre la magnitud del proceso. Los registros térmicos elevados no se circunscriben a la superficie marina, sino que alcanzan los primeros tres metros de profundidad, una condición que asegura una mayor disponibilidad de energía para sostener y potenciar el fenómeno a mediano plazo.
Los factores que impulsan esta aceleración se vinculan con la dinámica atmosférica regional del cono sur. La Oscilación Madden-Julian, un pulso de viento y nubosidad que circula por el trópico, favoreció el intercambio calórico entre el mar y la atmósfera, un mecanismo que podría empujar el desvío térmico por encima de los 2 °C y configurar un escenario de alto impacto.
En el ámbito local, la llegada de un ciclo de estas características suele alterar los regímenes habituales de precipitaciones, aunque con variaciones marcadas según la zona geográfica. Las regiones del Litoral, el noreste y sectores de la pampa húmeda históricamente muestran una mayor propensión a registrar lluvias por encima de la media, con el consecuente riesgo de crecidas de cursos de agua y excesos hídricos temporarios.
Hacia el sur del país, el panorama meteorológico responde a otras variables estructurales. Si bien la circulación general de la atmósfera se ve modificada por la presencia de aguas cálidas en el Pacífico, los especialistas insisten en que los episodios locales de bajas temperaturas o nevadas responden a dinámicas propias de la región patagónica y no pueden atribuirse de manera directa o lineal al fenómeno oceánico.
Desde la NOAA señalaron que la transición registrada durante el año consolidó la probabilidad de desarrollo del ciclo, aunque advirtieron que la consolidación definitiva dependerá de cómo interactúen los vientos alisios y la evaporación en el transcurso de las próximas semanas.
Por este motivo, las instituciones científicas mantienen abierto el seguimiento técnico antes de precisar el alcance real que tendrán las anomalías sobre el continente.
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