En un momento marcado por la presión sobre los hospitales, las desigualdades en el acceso a los controles médicos y el debate sobre las intervenciones durante el parto, el Día Mundial de la Partera pone hoy el foco sobre una profesión muchas veces subestimada que vuelve a ocupar un lugar central.
Aunque el imaginario popular tiende a asociarlas solo al momento de recibir a los bebés, su tarea va mucho más allá. Las parteras acompañan a las mujeres durante el embarazo y el posparto, con una tarea centrada en la prevención, el seguimiento y la detección temprana de posibles riesgos. Realizan y coordinan controles, evalúan señales de alarma y brindan orientación sobre alimentación, actividad física, lactancia y preparación para el nacimiento. También pueden intervenir en aspectos vinculados con la salud mental.
Durante el parto, su tarea comprende el monitoreo de la madre y del bebé, el apoyo clínico y emocional y el manejo del dolor mediante alternativas no farmacológicas. Cuando aparecen situaciones que requieren una intervención médica, también participan en la toma de decisiones para solicitarla o realizar la derivación correspondiente.
Impulsada por la Confederación Internacional de Matronas, la fecha se estableció en el año 1962 en honor a San Ramón Nonato, considerado el patrono de las parteras y las mujeres embarazadas, debido a que su nacimiento se produjo mediante una cesárea del vientre de su madre, quien había fallecido durante el parto.
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