La falta de LEBOCAR, un medicamento a base de levodopa/carbidopa utilizado en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, generó una advertencia de la Red Argentina de Parkinson, que reclamó medidas para garantizar la continuidad de los tratamientos en el país. El laboratorio Pfizer, responsable del producto, reconoció una interrupción temporaria en el suministro y anticipó que el abastecimiento podría normalizarse recién en marzo de 2027.
La entidad difundió un comunicado en el que denunció “la prolongación del desabastecimiento de levodopa/carbidopa, tratamiento esencial para miles de personas con Parkinson”, ya que su falta puede provocar un deterioro grave de la movilidad y, en determinadas circunstancias, otras complicaciones. “Desde el primer día dijimos que no buscamos generar alarma. Sólo perseguimos evitar una crisis que todavía estamos a tiempo de impedir”, señaló la asociación, que reclamó “stock real, una fecha cierta de normalización y un plan nacional de contingencia” que permita sostener los tratamientos mientras persista la falta del medicamento.
Ante la situación, Pfizer reconoció mediante un comunicado que “debido a demoras en la manufactura, se registra una interrupción temporaria en el suministro de LEBOCAR® en Argentina" y que se encuentra "trabajando activamente para restablecer el suministro lo antes posible". "De acuerdo con la información actualmente disponible, estimamos que el abastecimiento estará regularizado hacia marzo de 2027”, informó el laboratorio, que recomendó a quienes utilizan el medicamento consultar con sus profesionales de salud a fin de "evaluar la mejor estrategia para la continuidad de su tratamiento”.
Médicos consultados señalaron que existen en el mercado argentino tres formulaciones equivalentes o parecidas a la faltante: dos que son prácticamente iguales y una tercera presenta características similares.
La preocupación de la Red Argentina se relaciona con el papel que cumple la levodopa en el tratamiento de la enfermedad. Y es que desde su descubrimiento a fines de la década del 60 este fármaco continúa siendo hasta hoy el tratamiento más eficaz para el Parkinson, una enfermedad que se caracteriza por la pérdida progresiva de un grupo de neuronas que producen la dopamina y carece de cura aún.
A falta de ellas de esas neuronas, la levodopa, que funciona como un precursor de dopamina, contribuyendo asi a controlar los síntomas y facilitar tareas cotidianas como vestirse, caminar y manipular utensilios. Pero si bien permite controlar los síntomas, no actúa sobre el origen de la enfermedad. Sin una cura hasta hoy, en las personas con Parkinson las neuronas dopaminérgicas continúan perdiéndose, lo que agrava la enfermedad.
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