Los populares juguetes blandos conocidos como “squishy” o “squeeze” ya no podrán venderse en el país. El Gobierno prohibió su importación, fabricación, almacenamiento y comercialización al advertir sobre la posible presencia de sustancias tóxicas que podrían representar un riesgo para la salud.
La medida alcanza a todos los juguetes infantiles blandos de este tipo y a figuras de polímero plástico blando con forma de “gyoza”, “dumpling” o similares. También ordena retirar del mercado y destruir de manera segura e inmediata las unidades que permanezcan en poder de importadores, fabricantes y comerciantes mayoristas o minoristas.
La prohibición -establecida mediante una disposición de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial, dependiente del Ministerio de Economía, publicada este lunes en el Boletín Oficial- se fundamenta en “denuncias y antecedentes relacionados con la comercialización de juguetes infantiles de origen importado” que “contendrían benceno, ftalatos u otros químicos tóxicos, en porcentajes superiores a los permitidos”.
El riesgo señalado no sería menor. Según el texto de la disposición, los productos elaborados con esos componentes pueden provocar “un perjuicio claro y concreto para la salud de los consumidores”, ya que contienen “sustancias cancerígenas, mutagénicas que, tanto por contacto o dérmico o inhalación, resultarían muy peligrosos para la salud”.
Entre los productos incluidos en la prohibición figuran los denominados “Squeezy Dumplings”, “Dumpling Squishy”, “Dumpling Squishy Viral con Glitter y Orbis” y “Dumpling Squishy con Steamer Box”, además de todas las versiones genéricas similares.
La decisión encuentra antecedentes en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, donde estos juguetes fueron prohibidos por “contener riesgos químicos altamente perjudiciales para la salud de los consumidores”. A nivel local, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) había recibido meses atrás denuncias vinculadas con estos productos y habían dado a conocer alertas sobre los riesgos asociados a su composición.
La orden de destrucción del stock alcanza a importadores, fabricantes y comercializadores mayoristas o minoristas que tengan estos juguetes en existencia. Deberán desecharlos de manera segura e inmediata.La única excepción prevista en la disposición comprende a quienes puedan presentar la declaración jurada de conformidad y las certificaciones correspondientes que acrediten la inocuidad de los productos y demuestren que cumplen con las normas técnicas de seguridad.
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