La carrera docente en Argentina tiene un recorrido más largo y sinuoso de lo que la mayoría suele imaginar: después de formarse durante años, muchos maestros ingresan al aula como suplentes y deben esperar buena parte de su vida laboral para alcanzar la estabilidad. Entre los menores de 25 años, el 52% trabaja como suplente y, aun entre los 40 y 49 años, cuatro de cada diez todavía no lograron alcanzar una titularidad.
El dato surge del informe La trayectoria profesional docente en Argentina, elaborado por Cecilia Veleda, Federico del Carpio y María Sol Alzú, de Argentinos por la Educación. El estudio reconstruye el recorrido de los docentes de nivel primario desde su formación hasta las etapas de mayor antigüedad y analiza las normas que regulan el ingreso, la estabilidad, los ascensos y los salarios.
Como muestra el trabajo, el ingreso al ejercicio profesional se produce alrededor de los 25 años y está fuertemente atravesado por las suplencias. Recién hacia los 30 años el 40% de los docentes ya alcanzó la titularidad, mientras que un 39% continúa como suplente. Entre los 40 y 49 años, la proporción de titulares asciende al 61%, pero el 39% restante todavía no tiene esa condición.
La progresión tampoco termina allí. Alrededor de los 50 años aparece el acceso a los cargos directivos, que representan el 10% del total, mientras que el 28% de los docentes frente a alumnos tiene 50 años o más. El informe advierte así sobre una carrera en la que la estabilidad y los ascensos se concentran en etapas relativamente tardías.
El estudio también muestra que no existe una única carrera docente en el país: cada una de las 24 jurisdicciones tiene su propia normativa, aunque todas comparten una matriz derivada del Estatuto Nacional de 1958. El ingreso, los traslados y los ascensos se organizan principalmente mediante sistemas de puntaje que ponderan, con diferencias según la provincia, la antigüedad, los títulos, la capacitación y otros antecedentes.
En el nivel primario, además, se trata de una profesión marcadamente feminizada: el 89,5% de los docentes de sexto grado son mujeres. El 95,6% realizó su formación inicial en institutos superiores de formación docente, mientras que el 97% realizó alguna capacitación durante los últimos tres años.
En materia salarial, el informe encuentra una particularidad: los ingresos de los trabajadores de la educación aumentan un 93% entre los 18-24 años y el tramo de 45-54 años, un crecimiento superior al registrado tanto por el conjunto de los ocupados como por quienes tienen formación terciaria o universitaria. Los autores aclaran, sin embargo, que se trata de un crecimiento relativo y que el dato no significa que los docentes tengan salarios absolutos más altos.
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